Mañana, con el Miércoles de Ceniza, la comunidad católica inicia el camino hacia la Pascua. El Padre Luis Facello, párroco y administrador de la Catedral San Rafael Arcángel, analizó el sentido profundo de estos 40 días: un periodo que define no como una mera fecha en el calendario, sino como un «tiempo sagrado» de purificación y retiro espiritual. En diálogo con FM Vos 94.5, el sacerdote detalló el simbolismo de las cenizas, las disposiciones sobre el ayuno y las tres columnas que sostienen la vida del fiel en este tiempo de conversión.
Un tiempo consagrado, no un simple calendario
Para el Padre Facello, la Cuaresma es uno de los tiempos cruciales de la liturgia. Así como existen sacramentos que consagran personas, la Iglesia sostiene que Dios también consagra momentos específicos del año para derramar gracias especiales.
«La Cuaresma no es simplemente una conmemoración o una cuestión del mero calendario, como cuando uno planifica sus vacaciones. Hay algo real en los tiempos litúrgicos. Es un tiempo de purificación del corazón que nos prepara para la celebración del misterio central de nuestra fe: la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo», destacó al inicio de la nota. «Se nos invita a introducirnos en el desierto para salir un poco de la vorágine del ritmo del mundo y volver a las verdades esenciales», agregó al respecto.
El simbolismo de las cenizas
El rito que da inicio a este periodo mañana miércoles conlleva un simbolismo de humildad y reconocimiento de la propia fragilidad humana. Las cenizas que se utilizan tienen un origen particular en la tradición parroquial.
«Los ramos de olivo del año pasado se queman y con esas cenizas se marca la frente de los fieles. Es un recordatorio de nuestra reconversión. En ese momento se utilizan dos fórmulas: ‘Conviértete y cree en el Evangelio’ o ‘Recuerda que polvo eres y al polvo volverás’. En la Catedral tendremos la imposición de cenizas en las misas de las 8:00 y las 20:00 horas», comentó Facello. «Si bien no es una misa de precepto u obligación estricta, es muy conveniente asistir para comenzar con espíritu cristiano este camino», enfatizó.

Ayuno, oración y limosna: los tres pilares
Las prácticas cuaresmales se asientan sobre tres columnas que el mismo Jesucristo planteó en sus enseñanzas y que resumen las obras que el fiel realiza para purificar su corazón.
La oración se presenta como el primer eje fundamental. En este tiempo, se pide al fiel profundizar el diálogo con Dios, buscando activamente espacios de silencio en medio de la vorágine cotidiana para volver a las verdades esenciales de la fe.
Por su parte, el ayuno trasciende la mera restricción alimentaria. «Materialmente, lo que se pide hoy es una sola comida fuerte en el día y la abstinencia de carne. El ayuno no es solamente lo material; es cualquier forma de penitencia, como ofrecer las propias dificultades, una enfermedad o un pesar como un sacrificio voluntario», indicó.
Finalmente, la limosna completa la tríada del compromiso cristiano. El Padre Facello advirtió que, aunque la palabra pueda sonar antigua, su significado es profundamente humano y solidario. «Lamentablemente, la palabra limosna está un poco devaluada entre nosotros. En realidad, cuando se lee en la Escritura, engloba cualquier tipo de obra de caridad; es decir, toda obra de misericordia y de amor concreto al prójimo», declaró, vinculando la penitencia personal con la ayuda directa a los más necesitados.
La penitencia en los tiempos modernos
Consultado sobre la rigurosidad de las normas actuales frente a épocas pasadas, el Padre Facello reflexionó sobre cómo la realidad cotidiana a veces se entrelaza con la práctica religiosa, especialmente en lo que respecta a la abstinencia de carnes rojas.
«La Iglesia antes era mucho más estricta. Actualmente, el precepto de ayuno obligatorio solo rige para dos días en el año: el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. Sobre la abstinencia de carne, creo que hoy la situación económica ayuda a cumplir con el precepto de manera casi natural», opinó al respecto. «El sentido último no es pasar hambre, sino llevar adelante un espíritu de penitencia que nos permita desapegarnos de lo material para centrarnos en lo espiritual», agregó al finalizar la comunicación.







