Vivir en la Patagonia y transformar ese cambio de vida en un emprendimiento turístico dejó de ser solamente una fantasía para convertirse, en algunos casos, en un proyecto posible con inversiones muy diferentes según la zona, el tipo de propiedad y el modelo de negocio elegido.
Según relevó la periodista Gabriela Cicero, localidades como Esquel, Trevelin, Cholila, Bariloche, Dina Huapi, Rada Tilly y Ushuaia ofrecen alternativas para distintos perfiles de inversores. A ese mapa se suma Añelo, en Neuquén, donde el crecimiento de Vaca Muerta está generando una demanda inmobiliaria y de servicios completamente diferente a la del turismo tradicional.
En el oeste de Chubut, por ejemplo, es posible encontrar lotes desde valores cercanos a los USD 15.000. Federico García Liñeiro, director ejecutivo de Patagonia Desarrolla, explicó que la inversión inicial no necesariamente debe ser elevada, especialmente si se la compara con otros mercados del país.
Claro que el monto cambia radicalmente según el proyecto. No requiere la misma inversión desarrollar algunas cabañas que construir un lodge de pesca sobre la costa de un río, donde el valor de la tierra y de la infraestructura puede crecer considerablemente.
Antes de comprar, los especialistas recomiendan mirar mucho más que el paisaje. Accesos, nieve, servicios, pendientes, conectividad, clima y funcionamiento cotidiano de cada localidad pueden determinar si una propiedad atractiva termina siendo realmente viable.
No toda la Patagonia ofrece las mismas oportunidades
Una de las principales advertencias de los especialistas es evitar pensar la Patagonia como un único mercado inmobiliario.
Federico Zerar, de Coldwell Banker Patagonia Lakes Bariloche, explicó que dentro de una misma ciudad los valores y la viabilidad de un proyecto pueden variar notablemente según ubicación, servicios, accesos, normativa y posibilidades de funcionamiento durante todo el año.
Por eso, antes de elegir una propiedad, recomienda definir qué negocio se pretende desarrollar: alquiler temporario, hotelería, vivienda premium, residencia turística, glamping, lodge o un proyecto asociado con actividades de naturaleza.
En Ushuaia, por ejemplo, una inversión inmobiliaria puede comenzar alrededor de los USD 80.000. Según Marisol Zoratto, de Latitud Propiedades, ese monto permite acceder a departamentos nuevos de un ambiente y, en ciertos casos, amoblados.
La ciudad tiene además una particularidad que potencia la actividad: cuenta con dos temporadas turísticas fuertes. Durante el verano recibe turismo internacional y pasajeros de cruceros vinculados con los viajes hacia la Antártida, mientras que en invierno se sostiene por la actividad del Cerro Castor.
En Rada Tilly, cerca de Comodoro Rivadavia, el escenario es diferente. Allí el turismo tiene menor desarrollo, aunque precisamente la falta de una gran oferta de alojamientos mantiene una demanda sostenida.
El municipio también adhirió a un régimen provincial de promoción turística que contempla beneficios fiscales para nuevos emprendimientos y trabaja sobre un plan para desarrollar gastronomía, alojamiento y espacios recreativos alrededor de la laguna.
¿Conviene comprar terreno o una propiedad construida?
Una vez definido el destino aparece otra decisión importante: adquirir tierra para desarrollar desde cero o comprar una propiedad ya terminada.
Para un primer inversor, una vivienda construida o un proyecto avanzado suele reducir riesgos y tiempos. Un terreno ofrece mayor libertad, pero obliga a afrontar estudios, permisos, conexiones de servicios, construcción y posibles inconvenientes vinculados con suelo, pendientes, nieve y accesibilidad.
Los proyectos en pozo aparecen como una alternativa intermedia porque permiten distribuir la inversión durante el desarrollo de la obra, aunque requieren revisar cuidadosamente los antecedentes del desarrollador, los contratos y los plazos.
En Esquel, Trevelin y Cholila todavía existe disponibilidad de tierra que permite elegir propiedades con vistas hacia ríos, lagos, bosques o montañas. Para los especialistas, ese margen constituye una de las ventajas respecto de mercados turísticos más consolidados.
En Ushuaia ocurre lo contrario. La escasez de tierra urbana hace que muchas oportunidades estén concentradas en departamentos en construcción, proyectos en pozo o unidades terminadas.
Bariloche también muestra precios muy distintos según ubicación y características. Como referencia, un departamento en pozo de calidad superior puede ubicarse entre USD 2.800 y USD 3.200 por metro cuadrado, mientras que una propiedad usada de buena calidad ronda entre USD 2.300 y USD 2.500.
En Dina Huapi, un terreno residencial con servicios puede encontrarse aproximadamente entre USD 120 y USD 150 por metro cuadrado.
Las zonas patagónicas que ganan atractivo
Aunque Bariloche, San Martín de los Andes y Villa La Angostura siguen concentrando gran parte del interés, empiezan a consolidarse otros corredores.
El este de Bariloche y Dina Huapi reciben cada vez más atención por la disponibilidad de tierra, su conectividad y la cercanía con el aeropuerto.
También aparece El Manso, donde existen posibilidades para proyectos de baja densidad vinculados con naturaleza, bienestar, aventura o conservación.
En Chubut, el corredor formado por Esquel, Trevelin y Cholila es señalado como uno de los sectores con mayor proyección.
Trevelin creció impulsado por la temporada de tulipanes, la cercanía con el Parque Nacional Los Alerces y una oferta gastronómica cada vez mayor. Esquel aporta servicios, conectividad y aeropuerto, mientras que Cholila suma grandes extensiones, lagos y bosques.
Los especialistas consideran que Esquel y Trevelin comienzan a superar la condición de destinos emergentes, aunque todavía mantienen precios de entrada competitivos frente a otras ciudades turísticas más consolidadas.
En esas zonas funcionan especialmente las hosterías pequeñas, cabañas, hoteles boutique, hostels, departamentos temporarios y propuestas de glamping.
También existe un segmento premium asociado con lodges de pesca que atraen tanto a turistas argentinos como extranjeros.
Ushuaia y Bariloche mantienen una fuerte demanda
En Ushuaia, el microcentro y el frente costero sobre el Canal Beagle siguen siendo los sectores más consolidados para el turismo debido a su ubicación y vistas.
Sin embargo, también se observa un crecimiento urbano hacia el sur de la ciudad, donde se consolidó un corredor con valores más accesibles.
Los departamentos destinados a alquiler temporario son una de las opciones más demandadas por inversores porque requieren un ticket de entrada menor y ofrecen flexibilidad para cambiar posteriormente hacia alquiler permanente.
Según datos del sector inmobiliario local, el valor de las propiedades nuevas o en pozo en Ushuaia creció más de 50% en dólares durante los últimos 5 años, con algunos casos cercanos al 60%.
Bariloche, por su parte, volvió a consolidarse durante las vacaciones de invierno de 2026 como uno de los destinos turísticos más elegidos del país, con niveles de ocupación hotelera que alcanzaron hasta el 90%.
La llegada de turistas brasileños y de otros países también contribuyó a sostener la actividad.
En Chubut, las temporadas fuertes continúan siendo verano e invierno, pero eventos como la floración de tulipanes de Trevelin ayudan a generar movimiento turístico durante octubre y noviembre.
Rada Tilly intenta seguir el mismo camino mediante nuevas actividades, entre ellas el avistaje de ballena sei entre marzo y junio para reducir la dependencia del verano.
Más allá del turismo, aparecen otras inversiones
Las oportunidades patagónicas no terminan en los alojamientos.
En Chubut también existen posibilidades vinculadas con ganadería, producción ovina, lana, vitivinicultura, pistacho y frutas finas, aunque cada actividad depende de las condiciones particulares del suelo, el clima y las precipitaciones.
Los especialistas señalan que pueden desarrollarse incluso proyectos mixtos que combinen producción agropecuaria y turismo.
Sin embargo, existe otra Patagonia donde la lógica de inversión es completamente distinta: la vinculada con Vaca Muerta.
El crecimiento de la actividad energética está modificando rápidamente ciudades de Neuquén y generando nuevas necesidades de vivienda, alojamiento corporativo, gastronomía, comercios, transporte y logística.
Durante 2025 llegaron a la provincia alrededor de 21.000 personas, mientras que se registraron cerca de 6.000 nacimientos. Ese contraste refleja la importancia de la migración laboral vinculada al desarrollo petrolero.
Añelo, la gran oportunidad alrededor de Vaca Muerta
El caso más extremo es Añelo, considerado el epicentro operativo de Vaca Muerta.
La localidad tenía menos de 3.000 habitantes hace poco más de una década y actualmente reúne alrededor de 8.500 residentes permanentes. Además, cada semana recibe a más de 10.000 personas vinculadas con la industria energética.
Algunas proyecciones estiman que podría alcanzar los 50.000 habitantes hacia 2032.
Ese crecimiento genera una fuerte presión sobre la infraestructura y, al mismo tiempo, abre oportunidades para inversores.
La demanda ya no se limita a viviendas tradicionales. Las compañías necesitan alojamiento para trabajadores y ejecutivos, oficinas, locales comerciales, gastronomía y servicios especializados.
Actualmente avanzan al menos 12 proyectos inmobiliarios con propuestas que incluyen viviendas, edificios corporativos, arquitectura modular, hoteles, espacios comerciales y desarrollos mixtos.
Entre ellos aparecen Fincas de Añelo, Cuarzo II, Neweken, BIT Añelo, Añelo Boulevard, La Barceloneta Energy & Business y Terraza Norte, junto con otros proyectos de largo plazo.
El denominador común es una demanda que ya existe y continúa creciendo al ritmo de Vaca Muerta.
Así, invertir en la Patagonia puede implicar desde comprar un pequeño terreno cercano a Esquel hasta adquirir un departamento turístico en Ushuaia o apostar por el crecimiento explosivo de Añelo. La clave, coinciden los especialistas, está menos en enamorarse del paisaje y más en estudiar accesos, servicios, demanda, costos y posibilidades reales de sostener el proyecto durante todo el año.
Fuente: Infobae


