Las celebraciones de Navidad dejaron una consecuencia que volvió a repetirse en San Rafael y en distintos puntos de Mendoza: la pérdida de mascotas a raíz del uso de pirotecnia. Durante la madrugada y las horas posteriores a los festejos, grupos de proteccionistas y vecinos comenzaron a difundir publicaciones con fotografías de perros encontrados y pedidos de ayuda para localizar animales extraviados, una situación que se multiplicó tanto en barrios de Ciudad como en distritos.
Según relataron voluntarios consultados por este medio, en las últimas horas se registraron “muchísimos casos de perros desorientados en la calle” y también un número importante de animales que escaparon de sus hogares por el miedo provocado por los estruendos.

Si bien algunos pudieron reencontrarse con sus familias, otros aún continúan perdidos y son buscados intensamente a través de redes sociales y cadenas de difusión.
El fenómeno se repite cada año y tiene una explicación conocida por quienes trabajan en protección animal: muchos canes se asustan con los ruidos fuertes y, ante el estrés, intentan huir sin rumbo.
ANIMALES DESORIENTADOS
En numerosos casos, incluso estando dentro de las viviendas, los animales buscan una salida “por donde sea”, saltan cierres, rompen alambrados o se escapan por puertas que quedan abiertas en medio del movimiento típico de las reuniones familiares. Ante esto, terminan recorriendo la vía pública en estado de shock, desorientados y expuestos a riesgos como accidentes, ataques de otros perros o el calor.
En paralelo, varias familias decidieron retener temporalmente a perros encontrados a resguardo, aguardando que sus dueños los reconozcan, mientras que otras difundieron la pérdida de sus mascotas y solicitaron colaboración para ubicarlas. Desde los grupos proteccionistas insistieron en la importancia de reforzar los cuidados de cara a Año Nuevo, cuando suele registrarse un nuevo pico de pirotecnia.
En ese sentido, pidieron a los vecinos extremar medidas preventivas para evitar escapes, asegurando portones y cierres, evitando dejar animales solos en patios durante la noche, y generando espacios seguros dentro de la casa donde puedan refugiarse del ruido.
El objetivo, remarcaron, es que el próximo festejo no vuelva a traducirse en nuevas pérdidas y en horas de desesperación para familias y animales.







