Tras varios periodos de distintos vaivenes y de incertidumbre, el consumo de vino parece recuperar su andar en los primeros 6 meses de 2024, destacándose como el mejor posicionado entre las bebidas alcohólicas.
Si bien el vino sufrió el impacto de la recesión y la caída del consumo en el último año, ha estado muy lejos del derrumbe de más del 15% en las ventas en góndola que mostraron bebidas como la cerveza y las bebidas blancas.
El último relevamiento realizado por el Observatorio Vitivinícola Argentino, a través de la consultora SCENTIA, que mide los datos a consumidor final de los vinos en góndolas (los tickets que se pagan en hipermercados, supermercados y autoservicios), indicó que aumentó el consumo del vino en botella un 9% en el último semestre, en comparación con el mismo periodo de 2023.
«Hay distintas mediciones que se hacen con respecto al mercado. El Observatorio Vitivinícola Argentino lo que mide es lo que se despacha desde las bodegas a los mayoristas, distribuidores y los hipermercados. Ese es el valor negativo para el primer semestre del 2024, ya que significa una caída del 4,6 %. En lo que respecta a la otra variable, que se relaciona con la venta directa en la góndola (hipermercados, supermercados y autoservicios), nos arroja un dato más alentador en todo el país. Este segmento del consumo es lo que ha demostrado un leve aumento. Se está consumiendo más, aunque las bodegas estén despachando menos», aclaró a FM Vos 94.5, el titular del Observatorio Vitivinícola Argentino, Daniel Rada.
Luego de esa especificación, explicó los motivos que pudieron influir sobre esta leve mejoría en el consumo. «En los momentos de mayor inflación hubo una política de stock de los distribuidores y mayoristas que compraron más para mantener los valores de los productos. Como hoy ocurre lo contrario, y es más lo que se vende al consumidor que lo está ingresando, se aplica una estrategia de reducción de esos stocks. Claramente, uno puede observar en las grandes cadenas de supermercados fuertes promociones de vinos. Esto redunda en un menor precio que activa un poco más el consumo», remarcó.
A su vez, indicó sobre a qué tipos de vinos se aplica este mayor volumen de ventas. «Casi el 85% corresponde a compras de vinos que están por debajo de los $5.000 por litro. Los vinos de alta gama no representan más del 10% del mercado. El promedio de lo que gasta el consumidor en una botella es de $ 4.000», precisó Rada.
Finalmente, y teniendo en cuenta esta estadística, estimó cuáles son las expectativas del sector para los próximos meses. «El consumo masivo está tendiendo a la baja. Las bebidas que no son esenciales se dejan de consumir. Si no se recuperan los salarios pienso que las noticias para los próximos meses no serán tan buenas, a excepción de que los hipermercados continúen con las promociones. Lo que sucede es que estas ofertas la mayoría de las veces son temporales. Es un poco difícil de pronosticar qué va a pasar. De todas formas, no creo que la situación sea muy diferente a la del 2023. El año pasado cerramos por debajo de los 800 millones de litros de venta anual. Desde la pandemia, el promedio de venta de litros de vino viene cayendo», completó.







