Miguel Rubio, directivo de la Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA), manifestó la profunda preocupación del sector trabajador ante las modificaciones macroeconómicas y las decisiones que afectan al Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). Rubio afirmó que las expectativas para la nueva temporada son negativas, señalando que la apertura a las importaciones y la pérdida de control estatal impactarán directamente en el empleo y la calidad del producto.
ATAQUE AL INV Y RIESGO PARA EL CONTROL
En diálogo con FM Vos 94.5, Rubio centró su crítica en las modificaciones propuestas para el INV, las cuales implican la eliminación de regulaciones que eran vitales para los trabajadores, como el Certificado de Ingreso de Uvas (CIU). «Estamos siempre pendientes de que el Instituto [INV] sea el ente regulador de nuestra actividad principal, la verdad es que no hay buenas expectativas», dijo al principio del reportaje.
En ese sentido, el directivo lamentó la eliminación de sistemas de control que garantizaban la transparencia y la seguridad de los trabajadores. «Para nosotros es sumamente perjudicial [la eliminación del CIU]. Nos permitía tener al Instituto como un ente de retención que controlaba distintos modos de poder cobrar las corresponsabilidades, o sea, de sentirnos seguros. En realidad, todo lo que es control a nivel estatal se está eliminando», aseguró.
Además, advirtió sobre el impacto directo en la calidad del vino debido a la posible relajación de la vigilancia estatal. «Creo que el INV también va a dejar de poder controlar la graduación y la calidad del vino que ingrese de afuera. Esto va a generar un retroceso en la calidad de los productos y va a impactar directamente al productor local», anticipó el entrevistado.

LA AMENAZA DE LAS IMPORTACIONES Y LA CONCENTRACIÓN
Para FOEVA, la apertura indiscriminada a las importaciones, sumada a una producción local en caída, pone en riesgo a los productores y bodegas más pequeñas. «Observamos que está muy latente la posibilidad de ingresar vino de afuera. La producción local, en medio de la coyuntura, ha caído estrepitosamente. Nos estamos quedando sin grandes firmas que han sido pioneras en la actividad«, afirmó Rubio en otro tramo de la entrevista.
Dentro de ese marco, el referente del sector alertó sobre el riesgo de concentración económica si se permite la entrada masiva de productos más baratos. «No todas las bodegas pueden importar. Siempre decimos que los mercados los ganan las grandes empresas y, evidentemente, cuando logren su cometido, van a manejar el precio de la uva, de los sueldos, y el ambiente de la actividad», opinó.

PARITARIAS SIN LIBERTAD DE NEGOCIACIÓN
Respecto a las negociaciones salariales, el directivo sindical fue enfático al criticar la intervención del Estado en el límite de los acuerdos, desmintiendo el concepto de paritarias libres que promueve la gestión actual. «Las últimas paritarias se cerraron en un marco donde el Estado, si bien dice que tiene paritarias libres, es una mentira, porque el techo existe y no hay libertad de negociación», aseveró.
Según Rubio, la intervención del Estado limita el poder de negociación de los sindicatos, incluso cuando existe una voluntad de arreglo con la patronal. «Vos vas a presentarte a una paritaria, y de antemano te dicen: ‘mirá, te vas a sentar a negociar, pero no vas a poder cerrar más del 1,7% o el 2%, porque el poder paritario está determinado. No importa la traza que vos tengas, ese es el número y tenés que repetirlo. Si no, no hay homologación», puso como ejemplo con relación a ese tema.
El directivo concluyó con pesimismo sobre el futuro inmediato del sector. «No es que seamos mala onda, pero sinceramente no tenemos muchas expectativas. La verdad es que no veo la luz al final del túnel. El cielo está gris todavía. No se puede estar remando todo el tiempo en dulce de leche», graficó de forma categórica.







