El presidente Javier Milei sorprendió al país al presentar personalmente el Presupuesto 2025 en el Congreso, un gesto inusual que ha sido objeto de análisis por especialistas.
El proyecto, que se enfoca en la reducción del déficit fiscal y el pago de la deuda externa, generó controversias por sus proyecciones económicas y los recortes en áreas clave como la salud, la educación y los salarios públicos. Agustín Giolo, miembro del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), analizó para Diario San Rafael y FM Vos 94.5 los puntos más críticos del plan económico.
Milei prevé un crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) del 5% para el próximo año, una estimación que ha sido recibida con escepticismo. Según Giolo, “el gobierno proyecta un crecimiento de la economía impulsado por un aumento del 4,5% en el consumo privado, un 4% en el gasto público, casi un 10% en las inversiones y un 7,7% en las exportaciones”. Sin embargo, Giolo advirtió que “es llamativo que este crecimiento se plantee en un contexto donde las principales áreas de dinamización económica, como los salarios y las jubilaciones, van a sufrir recortes”.
El plan incluye un fuerte ajuste en el gasto público, con el objetivo de priorizar el pago de la deuda externa, que el próximo año ascenderá al 1,5% del PBI. De acuerdo a la visión de Giolo, “se están recortando partidas claves como los salarios, las jubilaciones y la obra pública, lo que dificulta pensar en una reactivación económica real. El ajuste en estas áreas podría mantener a la economía en una situación de estancamiento o recesión, como la que vivimos actualmente”.
Uno de los puntos más destacados del presupuesto es el establecimiento del ‘déficit cero’ como regla fiscal. El artículo 1 del proyecto señala que el sector público deberá “obtener un resultado financiero equilibrado o superavitario”, es decir, no gastar más de lo que ingresa. Giolo señaló que esta medida tiene similitudes con el blindaje fiscal implementado en 2001 durante el gobierno de Fernando de la Rúa: “Establecer que los gastos no pueden superar lo recaudado es una estrategia que ya vimos en el pasado, y sabemos cómo terminó. Si la recaudación es menor a lo esperado, se van a tener que hacer ajustes aún más severos en el gasto público”.
El especialista de CEPA también señala que el presupuesto prioriza el superávit para el pago de la deuda externa por sobre otras necesidades urgentes del país: “En caso de que la recaudación sea mayor a la proyectada, no se destinará ese dinero a mejorar áreas como la salud o la educación, sino que se guardará para seguir pagando la deuda. Esto refleja una clara prioridad del gobierno”.
El recorte en áreas fundamentales como la salud, la seguridad y la educación es otro de los ejes polémicos del presupuesto. “Lo que estamos viendo es que se está priorizando el pago de la deuda por sobre las inversiones en salud, educación y salarios”, aseguró Giolo. “Venimos de una situación donde se vetó un aumento en las jubilaciones, y ahora estamos viendo recortes en sectores que son esenciales para el bienestar de la población”, agregó.
La disminución del impuesto a los bienes personales es otra de las decisiones que ha generado críticas, ya que afecta la progresividad del sistema tributario. Giolo explicó que “el impuesto a los bienes personales es uno de los pocos impuestos progresivos que tenemos en Argentina, ya que quienes más tienen, más pagan. Al reducirlo, el Estado pierde una fuente de recaudación importante que podría utilizarse para cumplir con sus obligaciones, como el pago de la deuda o la mejora de los servicios públicos”. A su vez, advirtió que “esto genera un sistema tributario más regresivo, donde el peso de los impuestos recae cada vez más sobre quienes menos pueden aportar”.
El impacto del presupuesto no solo se sentirá a nivel nacional, sino también en las provincias. Según Giolo, “el ajuste que se les está exigiendo a las provincias es enorme. Se les pide que recorten un tercio de lo que reciben en coparticipación, lo cual es una cifra descomunal”. Esto, asegura, afectará directamente a áreas como la obra pública y los salarios de los empleados estatales.
En cuanto a los salarios, Giolo mencionó que “aunque en los últimos dos meses los salarios crecieron levemente por encima de la inflación, venimos de una devaluación que provocó una caída del poder adquisitivo de alrededor del 25%. En este contexto, los trabajadores estatales, como los docentes y el personal de la salud, serán los más afectados por los recortes”.
El especialista concluyó que el presupuesto presentado por Milei reflejó “un cambio de prioridades” en la forma en que se gestionan los recursos del Estado: “Este es un presupuesto que se centra en el pago de la deuda, en detrimento de las necesidades básicas de la población. Es una apuesta arriesgada que, si no se cumplen las proyecciones de crecimiento, podría tener consecuencias muy negativas para la economía y el bienestar de los argentinos”.







