A más de 12.000 kilómetros de su tierra natal, Francesco Arturi, un joven santarroseño de 32 años radicado en Perth, Australia, presentó en la Edith Cowan University un trabajo académico sobre Cambio Climático, Agua y Agricultura, centrado en el histórico conflicto entre Mendoza y La Pampa por el río Atuel.
Francesco —licenciado en Economía Empresarial por la Universidad Torcuato Di Tella y actualmente cursando un Máster en Administración de Empresas— eligió el tema motivado por sus raíces y la historia de su familia: su padre, Daniel Arturi, es ingeniero agrónomo y productor en Puelches, donde el río Salado supo fluir antes de su progresiva desaparición.

“Mi trabajo analiza cómo el cambio climático y las prácticas de riego ineficientes agravan la falta de agua. Según los datos disponibles, Mendoza pierde cerca del 50 % del recurso hídrico por riego a manto, una técnica poco eficiente y muy cuestionada”, explicó Arturi en diálogo con diario La Arena.
En su investigación, el joven revisó documentos del Departamento General de Irrigación de Mendoza, del Gobierno provincial y de la Universidad Nacional de La Pampa, destacando además la falta de coordinación institucional y control efectivo para cumplir los fallos de la Corte Suprema, que desde 2017 ordenan un plan integral de restauración ambiental y un caudal mínimo permanente de 3,2 m³/s hacia territorio pampeano.
EDUCACIÓN, RIEGO EFICIENTE E INFRAESTRUCTURA
“La solución pasa por fortalecer la educación y capacitación en riego eficiente, mejorar la infraestructura compartida y promover una gestión cooperativa entre ambas provincias y Nación”, subrayó.
Arturi también enfatizó la necesidad de reforestación y mantenimiento de los canales del río, que en muchas zonas quedaron colmatados de sedimentos por la falta de caudal constante. “La pérdida de vegetación incrementó la erosión y la desertificación; reforestar y restaurar cauces es clave para aprovechar el agua si se recupera el caudal”, señaló.
Consultado sobre la resistencia mendocina a liberar agua, sostuvo que la provincia “prioriza su propio uso agrícola y vitivinícola”, pero advirtió que “sin cooperación real ni autoridad conjunta, el fallo judicial seguirá siendo letra muerta”.
Desde su vida en Australia —donde combina el estudio con su trabajo como mánager de un club de tenis—, Francesco asegura que su vínculo con La Pampa sigue intacto: “Aunque esté lejos, me duele ver cómo se desertifica el oeste pampeano. Ojalá este tipo de debates sirvan para pensar soluciones sostenibles y conjuntas”.





