En las últimas horas, una figura muy particular comenzó a llamar la atención en distintos puntos de San Rafael. Se trata de Roxana Beatriz Agüero, más conocida como “La Chochi”, una influencer puntana que en el último año se convirtió en un verdadero fenómeno viral en redes sociales.
Durante su paso por el departamento, fue vista en lugares emblemáticos como el Arco de Ingreso, la Plaza Independencia y la Rotonda del Gaucho, donde realizó sus habituales actividades de venta, generando una gran repercusión entre vecinos y turistas.
Su presencia no pasó desapercibida: decenas de personas se acercaron para pedirle fotos, saludarla o simplemente conocer en persona a esta figura que se volvió popular por su autenticidad y estilo directo.

“La Chochi” llegó a San Rafael proveniente del Valle de Uco, en el marco de su recorrido por distintos puntos de la región, donde combina su actividad cotidiana con la creación de contenido para redes.
DE LA VIDA RURAL AL FENÓMENO VIRAL
Según relatan medios de San Luis, su popularidad comenzó de manera inesperada cuando se viralizó un video en el que aparecía comiendo un quirquincho (conocido en Mendoza como piche). A partir de allí, el interés del público creció rápidamente.
Lejos de quedarse en lo anecdótico, Agüero decidió utilizar sus redes para mostrar cómo es la vida en el campo, compartiendo tradiciones, recetas y costumbres con el objetivo de mantener vivas las raíces rurales.

Así nació el personaje de “La Chochi”, un apodo que tiene su origen en su infancia, cuando en la escuela del campo elaboraba chupetines artesanales con palitos de jarilla y azúcar tostada para compartir con sus compañeros, ante la falta de comercios y la espera de los vendedores ambulantes.
UN ESTILO PROPIO QUE CONQUISTA SEGUIDORES
Con frases características como “miren, miren, miren”, “síganme los buenos” o “¡qué shiiico!”, logró construir una identidad propia que hoy la distingue en plataformas como Facebook, Instagram y TikTok, donde reúne cientos de miles de seguidores.
En sus contenidos, muestra su día a día junto a su pareja Emiliano y sus cinco hijos, combinando enseñanzas del campo, recetas tradicionales y escenas de la vida cotidiana que conectan con miles de personas.
Por estas horas, su paso por San Rafael no solo genera curiosidad, sino también una muestra más de cómo las redes sociales pueden transformar historias simples en fenómenos masivos.






