El granizo sigue siendo una amenaza latente para los productores del Sur mendocino, aunque la cobertura con malla antigranizo avanza lentamente en los departamentos de San Rafael y General Alvear.
Según el último informe del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), presentado en 2020, apenas 3109 hectáreas de viñedos en la región cuentan con protección, frente a un total de unas 16 mil hectáreas implantadas.
Esto significa que menos del 20% del área cultivada con uvas se encuentra protegida -con malla antigranizo- de las tormentas que cada año provocan pérdidas millonarias.

El déficit no se limita a la vitivinicultura: también quedan sin malla extensas superficies de frutales como ciruela, durazno y damasco, producciones clave para la economía regional que se mantienen en una alta vulnerabilidad frente al fenómeno climático.
Los altos costos para “entelar” y la baja rentabilidad que se viene generando en el sector, son dos puntos que no ayudan mucho a avanzar con la protección granicera.
RECLAMO EN LA LEGISLATURA
En este contexto, la diputada alvearense Roxana Escudero elevó un pedido de informes al ministro de Producción, Rodolfo Vargas Arizu, para que detalle con precisión la cantidad de hectáreas cubiertas en toda la provincia y, en particular, en el Sur.
“El objetivo era reemplazar la lucha antigranizo por la entrega de malla a los productores. Queremos saber cuántas hectáreas se han colocado y cómo se ha distribuido”, manifestó la legisladora
UN DESAFÍO PENDIENTE
La transición del esquema de “lucha activa” hacia la protección estructural con malla avanza todavía es una incógnita. Mientras tanto, miles de hectáreas siguen expuestas al riesgo de granizo, un fenómeno que puede arrasar en minutos el trabajo de todo un año.







