Ubicado sobre la vieja senda que unía la región con el fuerte San Rafael, a un costado del valle del río Atuel, se encuentra el Santuario de la Virgen del Valle del Totoral, espacio muy querido por la comunidad del distrito Real del Padre que trabaja activamente en su recuperación.
Cuenta una tradición oral, que Perico Ramírez encontró una medalla de plomo con la imagen de la Virgen María en una laguna donde cortaba totoras para atar los sarmientos de la viña. Se la llevó a su madre que la guardó con sumo cuidado en el dormitorio, pero curiosamente a los pocos días desapareció de la casa. Tiempo después, Ramírez la volvió a hallar en la laguna original y no dudó en trasladarla de nuevo a su casa, pero la imagen volvió a desaparecer con prontitud. Finalmente, y después de varios intentos frustrados, los Ramírez decidieron construir un pequeño tabernáculo sobre las barrancas del río para depositar la imagen. A partir de allí, muchos lugareños comenzaron a peregrinar hasta el sitio para pedir favores a la Virgen del Valle del Totoral (tal como se ven las numerosas placas que fueron colocadas, debido a que los fieles aseguran que sus ruegos fueron escuchados).
Si bien un día la medalla se extravió definitivamente, no se perdió la fe ni se redujeron las peregrinaciones al santuario que ahora los fieles buscan valorizar, haciendo esta obra de recuperación del santuario. Los llamados “amigos del Santuario la Virgen del Valle del Totoral” han hecho suya la frase catalana “No hi ha somnis impossibles” (“No hay sueños imposibles”), y han propuesto recuperar el sitio para reafirmar la identidad de aquel distrito sanrafaelino.
Se trata de una agrupación presidida por Isabel Segarra, quien informó que el proyecto que se viene preparando desde hace mucho tiempo, ahora se ha podido concretar parcialmente con la apertura del nuevo camino, el cual fue realizado con el apoyo de Martín Guizzardi que ofreció máquinas y de la familia Del Pozo que permitió el ingreso al terreno.
Por otra parte, se está trabajando en la realización de un Vía Crucis que iniciará en el pueblo de Real del Padre para terminar en el santuario, ubicado a tres kilómetros del casco urbano. Una vez allí, colocarán una cruz de grandes dimensiones y una imagen de la Virgen tallada en madera. Además, en cercanías se hará, en principio, un quincho para hacer el oficio religioso anual o para encuentros recreativos, como así también trabajos orientados a jerarquizar con plantas autóctonas el camino que costea el barranco del río Atuel, que tiene vistas al humedal y al cerro El Nevado.







