La campaña “Dale pelota al autismo”, impulsada por el Club de Leones, recibe pelotas nuevas o usadas para colocarlas en las patas de las sillas escolares. La iniciativa busca generar espacios más inclusivos para chicos con autismo o sensibilidad auditiva.
Una pelota de tenis que ya perdió las condiciones necesarias para seguir rodando por una cancha puede tener una segunda vida muy diferente. El Club de Leones de San Rafael lleva adelante la campaña “Dale pelota al autismo”, una colecta destinada a reunir pelotas nuevas o usadas para adaptar las sillas de las aulas y disminuir el ruido que generan cuando son arrastradas sobre el piso.
La iniciativa comenzó aproximadamente en noviembre del año pasado y continuará durante 2026. Silvia Baca, presidenta del Club de Leones, explicó a Diario San Rafael y FM Vos (94.5) que el proyecto surgió a partir de la propuesta de una madre que tiene un niño con autismo y rápidamente fue adoptado por la institución.
“Es una campaña muy bonita que estamos haciendo con esto, una colecta de pelotas de tenis nuevas o usadas”, señaló. El propósito es colocarlas en las patas de las sillas de establecimientos donde concurran chicos con autismo o que presenten dificultades vinculadas con la sensibilidad auditiva. “La idea es bajar un poco los ruidos”, explicó Baca.
Para llevar adelante la colecta, el Club de Leones trabaja junto con la Municipalidad de San Rafael, a través de la Dirección de Deportes. Se distribuyeron cajas en diferentes espacios para que quienes practican tenis o pádel puedan depositar allí aquellas pelotas que ya no utilizan.
“Hemos llevado cajas de recolección a distintos lugares, a canchas de tenis, canchas de pádel, algunos gimnasios y también, por supuesto, lo recibimos en nuestra sede”, detalló. Durante la entrevista mencionó entre los puntos de recepción al Tenis Club, Los Olivos y espacios dependientes de la Dirección de Deportes.
El mecanismo es sencillo. Las pelotas reemplazan los regatones deteriorados que habitualmente se encuentran en la parte inferior de las patas de las sillas. Para colocarlas se realiza un pequeño corte que permite encastrarlas y, gracias a las características de su goma, reducen considerablemente el ruido provocado por el contacto y el arrastre sobre el piso.

“La idea es reemplazar esas que ya están gastadas por algo que tenemos por ahí a veces en las casas y no sabemos qué hacer”, explicó Baca. De esta manera, el proyecto combina su objetivo inclusivo con la reutilización de materiales que de otro modo podrían terminar descartados. “Ayudamos al medio ambiente y de paso hacemos un servicio para el otro”, resumió.
Aunque ya consiguieron reunir una cantidad importante, todavía necesitan muchas más. Cada silla demanda 4 pelotas y una sola aula puede contar con entre 20 y 30 lugares, por lo que completar la adaptación de un establecimiento requiere cientos de unidades.
“Ya tenemos bastante recolectadas, lo que pasa que para cada silla son cuatro pelotas”, indicó la presidenta del Club de Leones. “En las aulas tenemos 20 sillas, 25, 30, según la institución a la que vayamos. Así que, bueno, eso nos requiere de muchas pelotas”, agregó.
La colocación se realizará en coordinación con las escuelas y la intención es avanzar paulatinamente a medida que aumente la cantidad reunida. No se trata, además, de una colecta con un cierre inmediato. “La idea es hacerlo extensivo durante todo este año también y, ¿por qué no?, el año que viene y seguir e ir de a poco haciendo estas adaptaciones”, adelantó Baca.
Por eso, desde el Club de Leones convocaron especialmente a jugadores de tenis y pádel a guardar aquellas pelotas que ya no utilizan y destinarlas a la campaña. También pueden colaborar quienes tengan este tipo de elementos guardados en sus hogares y quieran darles una nueva utilidad.


