En nuestra época de estudiantes aprendimos muchas cosas, lo que nos permitió acceder a un grado superior. ¿Pero incorporamos esas enseñanzas después a nuestra vida? ¿Los hechos, pensamientos y actitudes de nuestros LIDERES como San Martín, Belgrano, Sarmiento, etc. son realmente una guía de nuestros pensamientos y accionar diario?
El filósofo Descartes es recordado por su frase “cogito, ergo sum” (pienso, por lo tanto existo), pero nuestros pensamientos, que motivan nuestro accionar y lo condicionan pueden ser positivos o negativos y de ahí depende nuestra actitud frente a la vida. En el mundo hay cosas que nos parecen buenas y otras malas. Existen el frio y el calor y quienes prefieren uno u otro, pero ¿alguien puede decir quién está acertado o equivocado en su preferencia? También coexisten personas que obran bien y otras mal y quien, también obrando en buena fe se equivoca. Debemos aceptar que el mundo es como es y no como desearíamos que fuese y que no lo podemos cambiar, pero si podemos cambiar y mejorar nuestra vida, con actitudes positivas y soportando lo que nos resulta negativo, teniendo presente que todo es transitorio y que la paciencia es una de las grandes virtudes, recordando a Job. La paciencia y la esperanza son el mejor remedio contra el pesimismo que, únicamente nos trae amarguras, nos induce a criticar el accionar de los demás y nos priva de una visión objetiva de lo que acaece
Las necesidades existen y en realidad son las que dan vida al mundo, porque el tratar de superarlas nos crea obligaciones y nos permite vivir en miras a una mayor comodidad, constituyendo así la base del progreso. Para eso, por lo tanto, debemos estar más capacitados y esforzarnos en el empeño de su consecución, con lo que lograremos no solo una vida más cómoda y más civilizada, sino también por consecuencia, una mejor convivencia con nuestros semejantes, no pensando solamente en criticar lo que otros, a nuestro criterio, hacen mal, sino teniendo buenas ideas y ver cómo ponerlas en práctica, teniendo presente la frase “las mentes fuertes discuten ideas, las débiles sobre personas”. Para todo ser humano hay personas que le resultan agradables y otras no y hay quien, por lo tanto, piensa que habría que agregar al decálogo de nuestra religión un nuevo mandamiento: “soportar pacientemente las personas molestas”.
Gerónimo Misino
DNI 8022841



