Como informó nuestro diario, recientemente un fallo de la Justicia mendocina obligó a un banco a renegociar la deuda de un tomador de crédito UVA (Unidades de Valor Adquisitivo), pero directamente para detener la pesadilla de 9 mil mendocinos, podría interceder nada menos que Amnistía Internacional.
Quienes obtuvieron financiamiento a través del Instituto Provincial de la Vivienda y del programa Procrear, respiran más aliviados por la conversión al Coeficiente de Variación Salarial (CVS) como fórmula de ajuste, pero muchos que los gestionaron en bancos están complicados, por lo que mientras algunos fallos como el del BBVA y el Banco Nación sientan precedente, se aferran a la posibilidad concreta de que intervengan organismos internacionales de derechos humanos, como Amnistía Internacional.
Uno de los damnificados que se encuentran agrupados dentro del colectivo de hipotecados UVA, Maximiliano Wilde, dijo a FM Vos (94.5) y Diario San Rafael que llevan dos vías de reclamo, una totalmente política pues consideran que así como el proyecto UVA nació políticamente, también debe hacerlo la solución, mientras que en paralelo se trabaja con Amnistía Internacional, organización que ha intervenido en la problemática para darles una mano. “Amnistía es un movimiento que está comprometido en defender ciertos derechos, que ellos entienden que son innegables e impostergables al ser humano, y uno de ellos es el derecho a la vivienda. Entonces bajo esa bandera enarbolamos nuestra lucha para tratar de defender lo que entendemos se ha postergado en este caso en particular”, señaló.
El damnificado recordó que “bajo la modalidad UVA se entregaron diversas líneas de crédito y además de los hipotecarios y prendarios, están los personales de aquellos que tomaron un crédito como se hacía anteriormente, a una tasa estipulada fija que ya no existe más, y hoy todos los créditos son indexados”. “Amén del destino que se le dé al crédito, todos padecemos la misma situación porque el incremento es igual para todos, lo único que sí nos distingue es, por un lado, el capital que se debe y que se incrementa con las cuotas, y por otro, la vivienda, porque quien pidió un crédito para un automotor, si bien es igual de perjudicial perder el bien, no se queda sin techo. Nosotros, por el hecho de haber decidido comprar nuestra casa bajo esta modalidad, estamos siempre a riesgo de que nos llegue un pedido de intimación y se ejecute la vivienda”, lamentó, y agregó que en su caso, a partir de mayo de 2018, cuando pidió 3.700.000 pesos, ha pagado cuotas de aproximadamente 20.000 pesos por mes, y a julio de este año debe más de 13.000.000 de pesos y paga una cuota de 86.000 por mes, “es decir, que he cuadruplicado tanto la cuota como la deuda en capital, y hay casos peores, dependiendo la tasa que cada banco aplique”, denunció.







