Vecinos de la zona rural de Las Paredes denuncian un incremento sostenido de hechos delictivos, señalan una marcada ausencia policial y advierten que la situación se volvió insostenible ante la falta de respuestas oficiales.
La creciente preocupación de los habitantes de Las Paredes volvió a ponerse en evidencia luego de que un grupo importante de vecinos comenzara a denunciar públicamente una sucesión de robos cometidos en los últimos meses. Los hechos, repetidos y cada vez más audaces, encendieron todas las alarmas en una zona que hasta no hace mucho tiempo se mantenía tranquila y con escasos episodios delictivos. Sin embargo, la situación cambió de manera drástica y quienes viven allí aseguran que la ausencia policial es tan marcada que la inseguridad se ha ido consolidando sin freno. En diálogo con FM Vos 94.5, uno de los vecinos damnificados relató que la comunidad lleva meses reclamando sin obtener respuestas concretas, mientras los delincuentes actúan con una logística cada vez más aceitada.
Para muchos habitantes de la zona, la expresión “zona liberada” dejó de ser una frase exagerada y pasó a describir lo que sienten a diario. “En este último tiempo la palabra zona liberada ha tomado mucho volumen porque la cantidad de casos en alrededores, zonas cercanas, se incrementó mucho”, detalló. Según explicó, el principal factor que genera esta percepción es la casi nula presencia policial en un territorio muy extenso. “Son muchos robos, poca presencia policial”, afirmó, asegurando que la comisaría que debe cubrir el sector cuenta con un único móvil para patrullar varios kilómetros y atender cualquier conflicto que surja, lo que deja amplios sectores sin vigilancia. “La comisaría de Las Paredes tiene solamente un móvil para cubrir toda la zona y son muchos kilómetros”, lamentó.
La jurisdicción que debe abarcar ese único patrullero incluye desde el edificio policial hasta sectores alejados por la ruta ciento cuarenta y tres, lo que vuelve ilusorio cualquier intento de control constante. “Es una jurisdicción muy grande porque tienen desde la comisaría hasta por la ruta ciento cuarenta y tres hasta la zona de Las Peñas”, señaló el vecino, remarcando que la distancia es tan amplia que, cuando el móvil debe asistir emergencias en la ruta, los barrios y parajes quedan totalmente descubiertos. “Más un solo móvil para dos y hasta tres turnos, te diría que se queda un poco corto”, agregó.

En el último tiempo, los robos comenzaron a multiplicarse especialmente en complejos de cabañas, casas quintas y viviendas ubicadas en calles internas de la zona. El entrevistado indicó que no solo se trata de hurtos menores, sino de saqueos completos: “Queda todo regalo a manos de ellos”. La modalidad, además, es siempre similar y está registrada en videos que los propios vecinos comparten a través de un grupo de mensajería para advertirse mutuamente. “La gente ha ido pasando vídeos, fotos, testimonios”, explicó, haciendo hincapié en que el accionar de los delincuentes se repite con precisión. “Usan el mismo método para todos: ingresan, tratan de apagar todas las luces”, describió, y añadió que primero anulan cualquier fuente lumínica, incluidas luces solares, y posteriormente avanzan sobre los sistemas de alarma. “Una vez ya completado eso, ya tienen todo el tiempo del mundo para robar”, reveló.
También subrayó que se trata de una banda que actúa con planificación y que evita dejar rastros. “Vienen encapuchados, con gorra, guantes, no dejan huellas”, aseguró, señalando que incluso cuando la policía científica intenta levantar rastros, el resultado es nulo. Según su análisis, los robos son cometidos por al menos tres personas: “Para mí son tres personas, porque una no lo hace y entre dos es difícil”. Todo sucede, además, con gran rapidez, lo que confirma la participación de alguien encargado exclusivamente de la logística del traslado de los objetos robados.
Las zonas más afectadas son Sardini y sus alrededores. Allí, una vecina que tiene un emprendimiento vitivinícola sufrió dos robos en apenas siete días. “Le entraron a robar dos veces en una semana”, recordó. En otros casos, los delincuentes llegaron a sustraer televisores, colchones, anafes eléctricos, muebles plásticos, cubiertos y hasta elementos de uso cotidiano. “Arrasan con todo”, afirmó. La desesperación crece y, según indicó, los habitantes del lugar sienten que han sido abandonados. “Los vecinos ya están realmente cansados, yo también ya estoy cansado”, manifestó.
Uno de los puntos más sensibles de su relato tiene que ver con la inacción policial. El vecino sostuvo que, incluso cuando aportan información o señalan viviendas donde podrían residir los presuntos autores, las respuestas son nulas. “Creo que tenemos más logística de investigación nosotros que ellos que están para eso”, cuestionó, indicando que los hechos son continuos y cometidos por las mismas personas. “No puede ser que lleven bastante tiempo y pueden ser las mismas personas que vienen haciendo todos estos hechos seguidos”, expresó.
El malestar llegó a tal punto que algunos vecinos empezaron a advertir sobre la posibilidad de actuar por mano propia si la situación no cambia. “Si no actúa la policía, los vecinos estamos en la gotita que rebalsa el vaso que actúa por mano propia”, aseguró, aunque reconoció que ese camino podría traer consecuencias gravísimas. Aun así, la sensación predominante es que no existe otro recurso si las autoridades no toman medidas urgentes.
A esto se suma la dificultad de comunicarse con la comisaría durante la noche. El vecino relató que, en un episodio reciente, llamaron a las tres de la mañana para denunciar la presencia de personas sospechosas y nadie atendió. “Ese mismo día llamaron a las tres de la mañana y no contestaron”, remarcó, responsabilizando también al pésimo estado de las líneas telefónicas del destacamento. “No puede ser que no tengan de última un celular como la gente para que alguien pueda llamar a la comisaría”, criticó.
Finalmente, expresó que el miedo se volvió parte de la rutina diaria. “Por más que tengas cámaras, alarmas, perros, entran igual”, señaló, y pidió que las autoridades actúen antes de que la situación escale a un nivel irreversible. En nombre del grupo de vecinos afectados, agradeció el espacio para visibilizar lo que están atravesando y reiteró que solo esperan una intervención decidida para recuperar la tranquilidad.







