Con casi el cien por ciento de iluminación, la fase actual anticipa la Luna llena y favorece rituales, autocuidado y momentos de introspección.
La jornada de este sábado 31 de enero transcurre bajo la influencia de una Luna que se encuentra en la recta final de su fase creciente, a pocas horas de alcanzar su plenitud. Con una luminosidad cercana al cien por ciento, el satélite se muestra dominante en el cielo y refuerza la sensación de cierre de ciclo.
Durante el día, la Luna acompaña el movimiento solar: se oculta por la mañana y reaparece cerca del atardecer. Este comportamiento refuerza el clima de transición hacia el plenilunio, que se producirá mañana por la noche.
La cercanía del satélite a la Tierra permite que pueda percibirse algo más grande de lo habitual, aunque sin llegar a considerarse una superluna. Aun así, su presencia resulta más intensa y visible.
En el plano energético, la fase creciente casi llena se combina con la influencia del signo de Cáncer, asociado al hogar, la sensibilidad y el cuidado emocional. Es un momento propicio para bajar el ritmo, ordenar pensamientos y priorizar el bienestar personal.
La jornada favorece los rituales simples, la ventilación de los ambientes, la limpieza del hogar y la preparación para la Luna llena. También es un buen día para anotar sueños, ya que el mundo emocional y el inconsciente se encuentran especialmente activos.
En el cuidado personal, se recomiendan prácticas suaves de relajación, hidratación de la piel y una alimentación liviana, mientras que en el jardín o las plantas resultan favorables las tareas de mantenimiento, riego y pequeñas podas.







