El viernes 5 de enero de 1979, Oscar Garavaglia junto a cinco amigos emprendieron un viaje hacia El Nihuil, lugar donde iban a pasar unos días de campamento para pescar y cazar. El joven de 17 años debía regresar a su casa una semana después, pero jamás volvieron a saber de él. Sus amigos juraron no saber qué pasó, para ellos simplemente “desapareció”.
En diálogo con FM Vos (94.5) y con Diario San Rafael, Silvia Garavaglia expresó que el 12 de enero es un día “muy triste” ya que llevan 44 años sin saber qué fue de Oscar.
La hermana recordó que: “El viernes 12 de enero de 1979, cerca de las 21 se comunica a mi casa de la calle Bufano, el señor Atanasio Pérez Confetti, diciendo que Oscar había desaparecido de un campo, que habían ido a cazar quirquinchos, que él se agachó y que no lo vieron nunca más. Llamamos a la policía de Valle Grande para asesorarnos, estaba yo junto con mi hermana y dije ‘no lo creo, para mí se ahogó y no nos quieren dar la noticia tan drástica en el momento’. Me comuniqué con la policía de Valle Grande, que es el lugar por el que tenía que pasar (por la puerta de la policía para bajar a El Nihuil), y la policía ignoraba el caso, nadie sabía nada. Me tomaron recién la denuncia a mí por teléfono porque nadie había hecho denuncia de la pérdida de Oscar”.
Al viaje habían ido sus amigos y vecinos, Alejandro Vidalled, Alfredo Alonso Decarre, Horacio Nardoni y Julio Pérez Sierra. Los acompañaba Pérez Confetti, el padre de Pérez Sierra, como el adulto a cargo. Silvia considera que entre ellos, hubo “un pacto de silencio”. “De todos ellos queda vivo Alejandro Vidalled, vive en Cutralcó y los otros murieron en circunstancias dolorosísimas, horribles: Nardoni murió acuchillado (delante de sus dos hijas y de su esposa); Pérez Sierra murió infartado en el lago de El Nihuil pescando con su hijo; Pérez Confetti murió tirado con un paro cardíaco en el jardín de su casa y el único vivo es Vidallet, que tiene alrededor de 61. Hubo unas muertes terribles, horrendas, que siempre me pregunto por qué murieron con tanta sangre de por medio. No me explico por qué”, dijo.
“Para nosotros ha sido terrible, sigue siendo terrible, mi papá falleció muy triste, se fue de viejo recordando a su hijo todos los días, hasta el momento en que lo llevaban a la Policlínica porque se había descompensado. Dijo ‘no se olviden de Oscarcito’. Mi mamá tiene 83 años, es una mujer muy fuerte pero la tristeza de su hijo no se la sacaron más”, aseguró y añadió: “Cuando a una se le muere el marido, es viuda; cuando se mueren los padres, es huérfano; pero cuando se muere un hijo, no tiene nombre”.
Cabe recordar que el caso cayó en manos del juez Carlos Bernardo de Quirós, quien caratuló el hecho como “averiguación paradero”. Lo cual generó impotencia en la familia Garavaglia ya que ellos por su parte cada vez encontraban más pistas que alimentaban su hipótesis de un posible homicidio. Silvia sigue pensando que «fueron ellos, porque si hubiesen sido inocentes habrían tenido otro trato hacia nosotros». Si bien eran supuestamente “amigos”, ninguno de los integrantes de esta triste historia contó detalles sobre lo ocurrido.







