En el contexto de una “restructuración administrativa”, el gobierno provincial envió a la Cámara de Diputados la disolución del Ente Provincial del Agua y de Saneamiento (EPAS).
A través de esta medida, todas sus funciones quedarán bajo la órbita del Departamento General de Irrigación (DGI), a cargo del superintendente Sergio Marinelli.
En total, el proyecto posee 51 artículos en el que define la eliminación del EPAS, el futuro de los 62 empleados del ente contralor y las facultades que tendrá Irrigación sobre el control de la principal prestadora del servicio de agua potable y cloacas, AYSAM. Por otro lado incluye una cuestión que no es menor y refiere a la realización de los estudios de costos para determinar los futuros aumentos en las facturas.
Marinelli explicó a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 que “cuando se privatiza la empresa hace muchos años, se estipula un plan de operación, expansión y metas de servicio, que luego no se cumplen porque empieza una discusión entre que las inversiones eran primero y después le aceleraba la tarifa y viceversa desde el punto de vista de la empresa”. El directivo agregó que “la cuestión es que se vuelve a estatizar la empresa, pero se mantiene un contrato de concesión que la verdad que habían pasado muchos años y era incumplible. Entonces, lo que hay que hacer es establecer metas pensando en el conjunto de la población”.
A su vez, destacó la importancia de la planificación y el ordenamiento territorial para coordinar con otros organismos y abordar los problemas actuales. En sus palabras, “la planificación, el ordenamiento territorial es clave para que alguien vaya coordinando con los otros organismos cómo vamos, ordenando los problemas que tenemos hacia atrás, pero fundamentalmente no generando nuevos problemas hacia adelante y teniendo mejor calidad de servicio”. Marinelli subrayó que es crucial mejorar la calidad del agua en zonas que enfrentan problemas para asegurar un servicio adecuado en el futuro.
En relación con el crecimiento urbano, el superintendente citó el caso de San Rafael como un ejemplo de planificación inadecuada. Según él, “la ciudad siempre tuvo un plan directo de crecimiento hacia el norte, sin embargo fue creciendo hacia el oeste”. Este crecimiento desalineado con el plan inicial ha llevado a que áreas cercanas a la planta de tratamiento de Aysam experimenten una disminución en la calidad del servicio. Marinelli explicó que este desvío en la planificación ha resultado en problemas como la falta de agua durante los meses de verano para los vecinos en el suroeste de San Rafael.
El titular de Irrigación abordó la necesidad de una mejor regulación y control en el sector hídrico. “Esto indica que realmente las cosas no han andado bien, la regulación no ha sido efectiva y el control no existe”, afirmó. Destacó que las cooperativas rurales y las comuniones vecinales, que han implementado micro medición, son un ejemplo de cómo la regulación debe mejorar. En este contexto, el directivo abogó por un “plan hídrico para toda la provincia” que contemple todos los usos del agua y permita una planificación a futuro que evite repetir errores pasados y mejore la calidad del servicio.
Marinelli señaló que “dada este crecimiento exponencial hacia un sector de la ciudad, por allí si la planta se hubiese ampliado mucho tiempo antes, quizás esto no hubiese sucedido y esto es inversión”. El directivo enfatizó que la falta de inversión histórica en agua y saneamiento ha sido un problema serio en San Rafael, lo que ha llevado a una disminución en la calidad del servicio y ha causado problemas significativos en la infraestructura urbana.
En cuanto a la situación en las zonas rurales, explicó que “la gente toma en muchos casos agua de mala calidad porque son servicios que están a partir de perforación, muchas de ellas con salinidad alta”. Aseguró que esta situación es preocupante y mencionó que en áreas como Villa Atuel, el agua captada de superficie es esencial para evitar los riesgos asociados con la alta salinidad del agua subterránea.
El titular de la DGI también abordó el problema de la contaminación por arsénico en el agua en algunas regiones, destacando que “en el norte, en Lavalle, en Santa Rosa, que tienen al bajar los acuíferos sus niveles, se concentran mucho más en el arsénico”. Advirtió que esta concentración puede alcanzar niveles peligrosos para la salud si las sequías prolongadas persisten, lo que subraya la necesidad urgente de una planificación adecuada para prevenir estos problemas en el futuro.
Además, criticó la falta de un plan hídrico integral y el déficit de financiamiento para proyectos relacionados con el agua, afirmando que “Mendoza es la única provincia que no tiene el fondo de resarcimiento donde dos de las principales actividades donde se va a invertir plata, es el agua a través del agua potable y saneamiento, y el agua para riego”. Destacó que sin una legislación moderna y financiamiento adecuado, los esfuerzos de planificación y regulación no serán efectivos.



