La historia meteorológica de San Rafael registró esta madrugada un evento de violencia inusual que transformó el descanso dominical en una emergencia departamental. La inestabilidad climática comenzó a manifestarse cerca de las 23 del sábado con una actividad eléctrica persistente que recorrió gran parte de la geografía local. Sin embargo, el fenómeno alcanzó su fase de mayor agresividad cerca de las 2:30, momento en que una celda graniceira descargó proyectiles del tamaño de un huevo de gallina sobre el casco urbano y los distritos aledaños, provocando un siniestro de proporciones masivas.
En el radio urbano, el impacto del granizo de gran calibre causó estragos inmediatos en el parque automotor y en la infraestructura civil. Cientos de vehículos sufrieron la destrucción de cristales y abolladuras profundas, mientras que en las viviendas se reportaron perforaciones en techos de diversos materiales y la rotura de vidrios. La caída masiva de hojas y ramas, producto de la violencia del impacto, obstruyó de forma instantánea el sistema de acequias y desagües, derivando en anegamientos que afectaron tanto a las arterias principales como a las calles de los barrios periféricos.
La gravedad del evento se extendió con igual fuerza hacia los distritos aledaños, donde el granizo golpeó los sectores productivos en un momento crítico del ciclo agrícola. En estas zonas, la tormenta no solo afectó las viviendas y galpones, sino que también comprometió seriamente los cultivos, sumando a la crisis urbana una dimensión de desastre económico para el sector rural. Las ráfagas de viento que acompañaron la caída de piedra provocaron el colapso de forestales y el tendido eléctrico en varios puntos del departamento, dejando sectores sin suministro durante el resto de la madrugada.
Personal de Defensa Civil, Bomberos y la Policía de Mendoza se encuentran operativos para asistir a las familias damnificadas y garantizar la seguridad vial en las rutas que conectan la ciudad con los distritos. Los equipos municipales trabajan actualmente en el despeje de los accesos obstruidos, mientras se aguarda un informe oficial que cuantifique la magnitud total de los daños en una comunidad que, pese a su experiencia con el clima extremo, se vio superada por la envergadura de este fenómeno.







