La recesión en Argentina se profundiza. Su impacto en la cadena de valor, especialmente en la construcción y la industria, se refleja fundamentalmente en la reducción de la capacidad industrial utilizada y en el cierre de plantas y líneas de producción.
En ese sentido, el presidente de la Asociación de Empresarios y Empresarias Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC), Leo Bilanski, en FM Vos 94.5 advirtió que el 70% de las pymes está en peligro. La caída en el consumo es el problema principal que hoy atraviesa al sector. Se teme por el cierre de muchas industrias.
«Desde hace 8 años ENAC realiza distintos informes en relación al desarrollo de la actividad. Hacemos una encuesta trimestral entre las pequeñas y medianas empresas y entrecruzamos esos datos con los del INDEC y AFIP. Esto nos sirve para saber qué está pasando con la economía argentina. La gestión de Alberto Fernández y Cristina Kirchner arrojó un cierre total de 6500 pymes. Hay que recordar que los dos primeros años de este gobierno estuvo marcado por la pandemia. En esa época cerraron cerca de 23 mil empresas, pero en los años siguientes se crearon 6500 en promedio», comenzó explicando Leo Bilanski.
«La gestión Mauricio Macri y Gabriela Michetti en 2015-2019 destruyó 24.505 empresas a lo largo de su mandato. Por lo tanto, la gestión que inició Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner en diciembre del 2019 arrancó con 544.232 empresas (462.400 microempresas 84,96%, 80459 pequeñas y medianas 14,78% y 1.373 grandes empresas 0,25%) y finalizó en diciembre del 2023 con 537.628 empresas (451.588 microempresas 83,98%, 84.633 pequeñas y medianas 15,74% y 1.457 grandes empresas 0,27%)», especificó.
«Cada cierre de una empresa se traduce en 10 empleos registrados que se pierden. Durante estos seis meses, el presidente Javier Milei jamás mencionó a las pymes. En ese sentido, no se ha tomado ninguna medida para fortalecer al sector. Hace meses que estamos en recesión, no tenemos ninguna duda de que durante este tiempo de destruyeron miles de pymes. Si quisieran impulsar al sector hubieran incluido un régimen de incentivo en la Ley Bases. Lo único que incorporaron es una medida para flexibilizar las relaciones laborales para que se puedan despedir a los empleados sin indemnización. En este tiempo no se bajó ningún impuesto ni se dio algún beneficio a las pymes», apuntó.
En esa misma línea, continuó criticando la reforma laboral que impulsa el gobierno de Javier Milei a través de la Ley bases. «No se plantea un sistema verdadero de modernización laboral. Solo se apunta a constituir ciertas flexibilizaciones que ya se aplicaron en el pasado y no resultaron. Estas reformas se implementaron durante el gobierno de Carlos Menem y no resultaron. No se fomentó la creación de los puestos de trabajo, al contrario, se despidió a los trabajadores de una forma más ágil. Esa ley no fue redactada por ningún empresario pyme, ni siquiera nos consultaron», aseguró Bilanski.
Luego, advirtió sobre la situación crítica que hoy atraviesa al sector. «Las pymes cada 30 días tienen que pagar salarios. Si no pueden pagar los sueldos cierran. Hoy siete de cada diez están en problemas. Las ventas se desplomaron por la caída del consumo. Estamos de acuerdo en que se debe bajar la inflación, pero no a partir de la destrucción de las pymes. La recesión castiga el poder adquisitivo de los trabajadores. Me parece que hay una falta de criterio enorme. Estos funcionarios nunca abrieron un kiosco, ni siquiera saben lo que es un taller. Este no es el momento para avanzar sobre las flexibilizaciones laborales, cuando justamente se está destruyendo el empleo», fundamentó el referente del sector.
«Primero hay que generar un pico de crecimiento y luego discutir una modernización del sistema laboral. El mercado siempre es del Estado. Caputo toma medidas de recesión económica para que haya menos circulación de pesos y se frene el consumo. La idea de libre mercado no existe. De hecho, este gobierno intervino en la apertura de la importación de los alimentos para que baje la inflación o por el aumento desmedido de las prepagas», enfatizó.
A su vez, se mostró en desacuerdo con la política del gobierno anterior, principalmente con el factor inflación y su incidencia en la economía. «Nunca pudo controlar la inflación y por eso la gente no lo eligió. De todas formas, la gente salía, consumía y viajaba. Aunque nosotros no estamos de acuerdo en que haya que subsidiar todas las actividades económicas», sostuvo el presidente de ENAC.
«Cuando hablo de un Estado presente me refiero a que impulse la creación de empresas y puestos de trabajo con salarios altos. Si la gente viviera bien no necesitaría subsidios. Siempre la política por deseos de triunfos electorales simplifica las discusiones, mientras tanto la actividad industrial sigue cayendo. En Argentina de a poco se va construyendo un ejército de desempleados», concluyó.







