En el marco de lo que es esta dura crisis económica, la semana pasada la carne tuvo un importante incremento en sus precios y, sobre ello, dialogó con FM Vos (94.5) y con Diario San Rafael Ariel Morales, coordinador de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMYA).
“Hay una inflación que golpea a todos los argentinos y a los cortes de producción, donde la carne venía con un atraso en su incremento desde marzo, donde pegó el golpe y llegó al valor nominal que se sostuvo durante cuatro meses. Hoy la carne está absorbiendo una inflación atrasada, y se va acomodando de acuerdo a la demanda que tenemos, o sea, desde el punto de vista económico, el factor más importante de este aumento en el producto, es la inflación. Después, se esperaba que hubiera una oferta mucho mayor porque los encierres han sido más altos, de acuerdo a la sequía que sufre hoy la Argentina en sus campos, hubo una incorporación importante en el cierre de los feedlot, que todavía no se ve reflejada en cantidad”.
“Esas son las dos patas importantes: no hay una oferta como se esperaba de hacienda gorda, y una inflación que está empezando a absorber los valores que deberían haber tenido antes”, dijo Morales y agregó que “el problema acá es que aumenta de golpe la carne, y esto es esquemático, siempre pega el golpe enseguida, estando muchos meses con un valor bajo y hay eslabones que lo sufren, y pega el golpe enseguida, entonces tenemos un incremento de entre un 10% y un 12%, hasta un 15% en algunos animales mejor definidos y de más calidad, lo que ya se vio reflejado en el mostrador”. “Los dos factores fundamentales son una oferta menor a la que se esperaba y una inflación que debería haberla absorbido”, criticó.
Morales destacó que “a veces no se toma conciencia cuando se toman decisiones de políticas públicas, donde el sector del campo reclama un dólar mayor al maíz, pero también las secretarías, los ministerios de Economía, tienen que tener mayor fluidez y comunicación con los ministerios de Producción”. “El 70% del maíz queda en la República Argentina para el Sistema Productivo Intensivo, que son los cerdos, el pollo y la carne. Nosotros en un país con una moneda devaluada, que no existe, no podemos tener un costo de producción de un dólar agro, porque esto va a repercutir tarde o temprano en el mostrador. El que siembra maíz dice ‘yo tengo un costo alto y cuando lo vendo al exportador, no puedo liquidar con este dólar, quiero tener el mismo dólar que la soja’, y el que produce y encierra animales dice ‘yo no puedo pagar un dólar a $340, porque me aumenta de $50.000 la tonelada de maíz a $80.000, tengo que aumentar la comida, tengo que darle de comer a un animal que en cuatro meses no va a valer lo que vale ahora, entonces la carne va a duplicar, se va a trasladar el aumento en sí”, aseguró.







