Ian Lucas y Leandro “el Chino” Leunis protagonizaron un cruce al aire tras un desafío en el reality.
El enfrentamiento entre Ian Lucas y Leandro Leunis finalmente se vio en pantalla durante una gala de MasterChef Celebrity, el ciclo que emite Telefe. El momento, anticipado por rumores en otros programas, mostró incomodidad y chicanas en plena competencia.
Todo comenzó con un mini desafío: los participantes debían seguir un mapa para encontrar destapadores ocultos en el estudio. El primero en abrir un porrón y servir el mejor vaso de cerveza se quedaba con un beneficio clave. Ian fue el más rápido y celebró su triunfo sin imaginar que el festejo sería el inicio del conflicto.
El premio le permitía elegir una caja de ingredientes con información completa, mientras el resto solo conocía la mitad del contenido. Ian optó por una combinación de pescados y verduras. La tensión creció cuando surgió la posibilidad de modificar la elección.
“¿Otro beneficio quiere? Sería el colmo si le hacen cambiar su beneficio”, lanzó el Chino, visiblemente molesto. Más tarde, cuando se explicó que Ian podía forzar a otro participante a cambiar de caja para conservar su ventaja, el conductor volvió a expresar su desacuerdo.
El influencer respondió frente a cámaras: “Hay quejas alrededor. No sé por qué si no estoy teniendo ningún beneficio, en realidad. Podría elegir al Chino, que no para de quejarse de mí, pero vamos a dejarlo”. Finalmente, decidió cambiarle la caja a otra participante y evitó el choque directo.
En Intrusos habían anticipado que existía tensión entre ambos. Allí se habló de una posible disputa por protagonismo y de comentarios que habrían incomodado a Ian fuera de cámara.
Tras la emisión del episodio, Leunis buscó bajar el tono. Aseguró que no existe rencor y que el cruce fue parte de la dinámica del programa. Ambos incluso posaron juntos y bromearon en redes sociales.
La escena dejó en claro que, en la cocina más famosa del país, los beneficios no solo cambian recetas. También pueden alterar el clima entre los participantes. Y cuando hay cámaras, cada gesto se convierte en ingrediente explosivo.


