En medio de la rutina diaria, un gesto de solidaridad volvió a destacarse en las calles de San Rafael. El protagonista fue Andrés Espasandín, chofer de la empresa Iselín, quien interrumpió por unos minutos su recorrido para ayudar a una persona con discapacidad visual.
La escena ocurrió mientras el colectivo circulaba por avenida Mitre. Al momento de descender uno de los pasajeros, Andrés advirtió que se trataba del joven Federico estrella, no vidente, que necesitaba asistencia. En lugar de limitarse a abrir las puertas y continuar con el recorrido, estacionó la unidad, bajó y lo ayudó personalmente.
El chofer lo tomó del brazo y lo acompañó a cruzar la avenida de punta a punta, asegurándose de que pudiera hacerlo de manera segura. Recién después regresó al colectivo para continuar con su trabajo.
El momento fue registrado por una persona que viajaba a bordo de la unidad y rápidamente comenzó a generar repercusión. Sin embargo, quienes conocen al trabajador aseguran que no se trata de un hecho aislado.
Pasajeros habituales destacan que Espasandín suele mostrar la misma predisposición cuando viajan personas con movilidad reducida, adultos mayores o pasajeros que necesitan algún tipo de asistencia.
El gesto, sencillo pero profundamente humano, vuelve a poner en valor la empatía y la vocación de servicio. En una sociedad atravesada muchas veces por el apuro y la indiferencia, Andrés decidió detenerse, bajar del colectivo y dedicar unos minutos de su recorrido a quien necesitaba una mano.
Una acción que merece ser reconocida y que demuestra que, muchas veces, pequeños gestos pueden convertirse en grandes ejemplos.


