La fábrica lleva alrededor de 3 meses sin producir y 38 empleados efectivos atraviesan una situación de incertidumbre. Gustavo Oros, trabajador de la firma, aseguró que desde hace unos 6 meses reciben pagos parciales e irregulares y que todavía no tienen precisiones sobre el futuro de la empresa.
Trabajadores de la empresa conservera Alisan atraviesan una delicada situación laboral ante la paralización de la producción, los problemas en el pago de los salarios y la falta de definiciones sobre la continuidad de la actividad. Según denunciaron, desde hace aproximadamente 6 meses reciben dinero de manera parcial e irregular, mientras que la planta lleva alrededor de 3 meses sin producir.
Gustavo Oros explicó a Diario San Rafael y FM Vos (94.5) que la principal preocupación pasa actualmente por la continuidad laboral. “Lo que está pasando es que nos estamos quedando sin la fuente de trabajo”, expresó.
Al ser consultado sobre los salarios, indicó que los inconvenientes se extienden desde hace unos 6 meses, aunque aclaró que durante ese período recibieron entregas parciales. “Nos fueron entregando plata semana por medio, semana sí, semana no”, señaló.
De acuerdo con Oros, son 38 los trabajadores efectivos involucrados. A ellos se suman quienes fueron contratados de manera temporaria durante la última temporada. “38 personas efectivas, 170 temporarios. La temporada 2026 trabajó personal temporario y se le adeudó, creo que la quincena de enero no se les terminó de pagar. Están en la misma situación que nosotros, o sea, no cobran”, afirmó.
La actividad productiva, mientras tanto, se encuentra detenida. El trabajador sostuvo que actualmente no hay producto terminado y que tampoco se está elaborando puré, una de las producciones correspondientes a esta época del año.
En años anteriores la planta también produjo porotos, lentejas, otras legumbres, tomate y durazno en lata. Según relató Oros, algunas de esas líneas fueron discontinuándose con el paso del tiempo.
La situación llegó al punto de que la fábrica lleva aproximadamente 3 meses sin trabajar. Sin embargo, una parte de los empleados continúa presentándose en el establecimiento.
“Concurrimos. Una parte que tiene vacaciones, que le quedan días de vacaciones, se las está tomando y no está viniendo. El resto sí estamos viniendo porque no nos quedan días de vacaciones”, explicó.
Ante la ausencia de producción, los trabajadores realizan las tareas que encuentran disponibles mientras cumplen con su jornada habitual. “Hacemos mantenimiento, buscamos nosotros algo para hacer, cumplimos el horario”, resumió Oros.

Reuniones y una definición que no llega
En medio de la incertidumbre, los empleados mantuvieron recientemente reuniones con las 2 partes de la sociedad.
“Lo que dice una parte, es que tienen un predio a la venta y con ese predio puede suceder que se active la fábrica, pero tiene que tener el consentimiento de la otra parte, que la otra parte se niega a firmar, es lo que nos dijeron”, manifestó.
Frente a ese escenario, Oros describió la sensación de los empleados: “Nosotros somos rehenes de esta parte, de este lado, con deudas, con inseguridades, un montón de cosas”.
La preocupación no solamente está vinculada con los salarios pendientes, sino también con la ausencia de una definición concreta sobre la continuidad de la actividad. “No tenemos una respuesta. Ellos aducen que uno quiere más plata que el otro y el otro no está dispuesto a ceder”, sostuvo el trabajador al referirse a las explicaciones que aseguran haber recibido.
Mientras esperan novedades, las consecuencias económicas se acumulan en los hogares. “Nosotros estamos, mientras tanto, endeudados en todos los sentidos, preocupados porque está en riesgo la fuente de trabajo”, expresó Oros.
Para muchos de los afectados, además, se trata de empleos sostenidos durante buena parte de su vida laboral. El propio Oros mencionó que existen trabajadores con alrededor de 20 años de antigüedad y otros que llevan incluso más tiempo vinculados a la empresa.
La falta de certezas sobre qué ocurrirá con la planta es, precisamente, uno de los principales motivos de preocupación. Los empleados aseguran que no recibieron hasta el momento una comunicación definitiva respecto de una eventual reactivación o cierre.
“No definen ellos cuál va a ser la situación. Si quieren cerrar, si quieren trabajar, nada, no sabemos nada”, manifestó.
Oros indicó que después de las reuniones mantenidas con las partes propietarias transcurrieron varios días sin que aparecieran nuevas precisiones. En ese contexto, los trabajadores continúan asistiendo a la planta aquellos que no se encuentran de vacaciones, realizando tareas de mantenimiento y esperando una respuesta que permita conocer qué sucederá con sus salarios y, fundamentalmente, con sus fuentes laborales.


