Nunca es tarde para volver a empezar. María Cristina Figueroa tiene 55 años y actualmente cursa el primer ciclo del nivel secundario, después de haber postergado durante décadas un sueño que nunca abandonó: completar sus estudios.
Nació y creció en una familia de seis hermanos y realizó parte de la escuela primaria en Real del Padre, donde llegó hasta cuarto grado. A los 15 años intentó retomar su formación y se inscribió en un centro educativo para jóvenes y adultos con el objetivo de terminar la primaria.
Sin embargo, las circunstancias familiares y sociales de aquel momento terminaron condicionando sus posibilidades. María Cristina volvió a dejar las aulas y con el paso de los años formó su propia familia. Fue madre de ocho hijos y dedicó buena parte de su vida a su crianza.

Pero las ganas de estudiar siguieron ahí. Ya instalada en Goudge, a los 54 años María Cristina tomó una decisión: era momento de recuperar aquel proyecto que había quedado pendiente desde su adolescencia.
Volvió a inscribirse para completar la educación primaria y, con esfuerzo y constancia, logró finalmente terminarla.
Pero no se conformó con ese logro. A los 55 años decidió dar un paso más y continuar estudiando.
Actualmente cursa el primer ciclo básico secundario en el CEBJA 3-109 “Maestra Rosaura Fernández”, donde desde la comunidad educativa destacan su responsabilidad, entusiasmo y compromiso con el aprendizaje.
Su regreso a las aulas se convirtió también en un ejemplo para sus compañeros. Después de décadas alejada de la escuela, comparte el aula con el mismo objetivo que tenía cuando era adolescente: aprender y seguir avanzando.
La historia de María Cristina trasciende el hecho de terminar la primaria o comenzar el secundario. Es la historia de una mujer que tuvo que postergar su educación, pero nunca renunció a ella.
Hoy, después de criar a ocho hijos y a los 55 años, volvió a hacerle lugar a aquel sueño que había quedado pendiente. Y esta vez está decidida a terminarlo.
FOTO GENTILEZA: James Goudge


