Yanina Lojo, consultora en comercio exterior y especialista en normas cambiarias, en diálogo con FM Vos 94.5, analizó el nuevo mapa político que se viene en materia de comercio exterior tras el triunfo de Trump en EE.UU.. «Lo primero que hay que recordar es que cualquier cambio que el gobierno norteamericano quiera implementar será a partir de enero del 2025, que es cuando efectivamente se lleve adelante la transición electoral. La segunda cuestión a tener en cuenta es el tema arancelario. Trump mencionó durante su campaña que estaba dentro de sus intenciones modificar el cuadro tributario, es decir, los derechos de importación para la mayoría de los productos que ingresan a Estados Unidos. Aparentemente tiene el interés de elevar los aranceles. En particular hizo mención a los productos chinos y mexicanos. En este último caso, podría llevarlos hasta casi el 75% como medida sancionatoria de las migraciones”, explicó Yanina Lojo al principio de la nota.
«Incluso, llegó a decir que si era necesario podía aumentar los aranceles de los autos provenientes de ese país hasta un 100 %. Hay que tener en cuenta que todo lo que es la frontera de México está rodeada de industrias automotrices. El planteo de Trump es claro, quiere volver a industrializar a los Estados Unidos», anticipó.
«Igual, es muy pronto para saber qué va a pasar. En el presente, Estados Unidos tiene un acuerdo de libre comercio con México y Canadá. Hay que ver si los rompe, aunque Trump tiene la preferencia por los acuerdos bilaterales. Se pone en juego un volumen muy grandes de productos comercializados entre México y Estados Unidos. En el comercio internacional siempre se aplica el principio de reciprocidad. Si Norteamérica le sube los aranceles a México, este último país podría hacer lo mismo con Estados Unidos. No es tan fácil violar las normas que establece la Organización Mundial del Comercio», remarcó Lojo.
Luego, hizo referencia a cómo este nuevo evento de competencia internacional podría llegar a afectar a la Argentina. «Todavía el escenario no está muy claro. Por un lado, tendríamos un beneficio si China minimiza todavía más las compras que le estaba haciendo a Estados Unidos. Incluso, el país asiático este año tuvo un cambio en el patrón del consumo de soja. Trasladó gran parte de las compras de ese consumo a Brasil. Por ese motivo, se derrumbó la bolsa de Chicago en lo que respecta a los valores de la soja. Si China sigue trasladando esos consumos a otros puntos del mundo, es muy probable que Argentina puede incrementar la comercialización de soja con ese país. En medio de ese contexto, Argentina puede verse beneficiada», observó la especialista.
«Por otra parte, si Estados Unidos sube los aranceles a las importaciones, algunos productos que le vende la Argentina se verán perjudicados. En este caso, lo bueno es que se encarecerían todos los productos que ingresan a Estados Unidos. Por lo tanto, estaríamos en igualdad condiciones con el resto del mundo, aunque nos desfavorece que estemos lejos», aseguró la especialista.
«La relación comercial con Estados Unidos es bastante variada. Según el último informe del INDEC, se exportaron a ese país en lo que va del año unos 4605 millones de dólares, lo que representa un incremento del 14 % interanual. Lo que le vendemos son manufacturas de origen agropecuario, combustibles y energía. Seguido de manufacturas de origen industrial y productos primarios sin transformación. De Estados Unidos importamos bienes intermedios, los cuales se utilizan en nuestras propias cadenas productivas para elaborar un producto final. Para nosotros es importante mantener el flujo comercial con esa nación porque lo que importamos infiere en la producción nacional», precisó.







