La iniciativa surgió de la colaboración entre la Escuela San Martín y la Escuela Gicolini, y fue impulsada por la docente de apoyo a la inclusión, Silvina Estrella, junto a la muralista y artesana Gabriela Cosentino. Este proyecto no solo buscó embellecer el espacio escolar, sino también transmitir un fuerte mensaje de diversidad, inclusión y cuidado del medio ambiente.
“Nos inspiramos al ver que Gabriela Cosentino había realizado un camino con tapitas en una plaza de la ciudad. Fue ahí cuando pensamos en cómo replicar esa idea en un proyecto que, además de ser artístico, fuera inclusivo”, explicó Estrella a Diario San Rafael y FM Vos 94.5. La docente fue quien tuvo la iniciativa de sumar a los alumnos de la Escuela Gicolini, una institución con programas de apoyo a estudiantes con discapacidades. “Era importante que todos pudieran participar. Al ser un trabajo manual y con elementos sencillos, como las tapitas, era posible que todos los chicos, independientemente de sus capacidades, colaboraran”, agregó.
El proceso comenzó en abril, cuando los estudiantes de ambas escuelas iniciaron una campaña de recolección de tapitas. “Empezaron a juntar tapitas en sus casas, en el barrio y en la calle. Fue increíble ver cómo todos se involucraban. Cada tapita sumaba para algo mucho más grande”, señaló Estrella. La docente enfatiza que, además del aspecto artístico, la actividad tuvo un fuerte componente social y ecológico. “Queríamos que los chicos aprendieran sobre la importancia de reciclar y de cómo pequeños gestos, como levantar una tapita del suelo, pueden generar un cambio positivo en la sociedad”.
El mural resultante, que adorna una pared de la Escuela San Martín, tiene un motivo claro: un arcoíris acompañado por la frase “Todos somos iguales”, en braille, una escritura que usa puntos en relieve y que pudo representarse fácilmente con las tapitas. “El braille fue una parte esencial del proyecto. Queríamos que el mural pudiera ser sentido y leído por personas con discapacidad visual. Al usar las tapitas, los puntos en relieve del braille cobraban vida”, comentó Estrella. El arcoíris, elegido por los propios estudiantes, simboliza la diversidad y la inclusión. “Un arcoíris tiene muchos colores, como nuestra sociedad tiene muchas culturas, muchas formas de ser. Nos pareció perfecto para representar todo lo que queríamos decir con este mural”, relató la docente.
La parte artística no se dejó al azar. Los alumnos, junto a la docente de Artes Visuales de la Escuela San Martín, Maru Mattevi, y la profesora de Educación Inclusiva, Erika Molina, trabajaron en bocetos, eligieron colores y definieron las frases. “Hubo un trabajo previo muy importante. Los chicos participaron activamente en la planificación. No queríamos que fuera solo un proyecto de adultos. Cada decisión fue tomada en conjunto con ellos”, señaló Estrella.
“Cuando comenzamos a pegar las tapitas, los chicos en sillas de ruedas pudieron colaborar en la parte baja del mural, a su altura. Para muchos de ellos, fue la primera vez que trabajaron con pegamento de cerámica. Estaban felices, todo el tiempo cantaban y hablaban del mural. Fue un momento de pura alegría”, recordó emocionada.
La recolección de tapitas también tuvo un enfoque ecológico, que se fortaleció gracias a la participación de la Fundación Garrahan, representada por Luisa Chabane. Esta organización no solo apoyó la iniciativa, sino que también proporcionó cajas de clasificación de residuos y recipientes especiales para recolectar tapitas. “El mensaje era claro: cada tapita importa. Luisa nos motivó a que los chicos se involucraran en el cuidado del ambiente, no solo en la escuela, sino también en sus barrios”, comentó Estrella.
Además de formar parte del mural, las tapitas recolectadas que no se utilizaron en la obra fueron enviadas a la Fundación Garrahan, donde se reciclan para la fabricación de productos de limpieza y otros materiales útiles.
Este proyecto logró fusionar varios objetivos en un solo acto creativo: la conciencia ambiental, el trabajo en equipo, la inclusión y el arte. Estrella destacó el carácter inclusivo del proyecto, que permitió a estudiantes de distintas capacidades participar en igualdad de condiciones. “Este mural nos enseñó que cuando trabajamos juntos, sin importar nuestras diferencias, podemos crear cosas maravillosas. Fue un proyecto completo, que unió a dos escuelas, a chicos con diferentes capacidades y a toda una comunidad”, concluyó.







