En un contexto de avances legislativos y desafíos locales, la Asociación Rosin, una ONG con sede en el departamento, lidera la promoción del cultivo solidario y medicinal de cannabis. Su presidente, Martín Santander, compartió detalles sobre los proyectos en curso, la situación normativa y el impacto social del aceite de cannabis medicinal. “Llevamos tres años trabajando con el cannabis medicinal desde que nació la Ley 27.350”, explicó a Diario San Rafael y FM Vos 94.5.
Recientemente, representantes de Rosin se reunieron en el Concejo Deliberante para abordar la nueva ley provincial de cannabis, que establece que el programa y el registro serán administrados por el gobierno de Mendoza. “Esto abre el camino para seguir trabajando con el cannabis medicinal, el cáñamo y todas las aplicaciones que tenga la planta”, explicó Santander. La ONG apunta a que esta legislación sea un impulso para capacitar profesionales, optimizar la producción de aceites y expandir la industria del cáñamo hacia sectores como el textil y la construcción.
El tema de los aceites medicinales genera gran interés. Según Santander, es crucial que los pacientes conozcan el origen y la calidad de los productos. “El aceite debe contar con una cromatografía, que es como el análisis de sangre del aceite; este informe detalla cuántos miligramos de THC o CBD contiene”. Actualmente, la asociación trabaja en conjunto con la Universidad Nacional de San Luis y el CONICET para elaborar aceites confiables. “Nosotros enviamos la materia prima y ellos producen el aceite. Hay tres tipos principales: el de THC, que tiene efecto séquito y es ideal para dolores musculares; el de CBD, que es más medicinal y sirve para descansar o complementar tratamientos farmacológicos; y un aceite combinado, mitad THC y mitad CBD”.
El etiquetado también juega un papel clave para garantizar la seguridad de los consumidores. “Hoy los aceites vienen con un código QR que, al escanearlo, muestra el análisis del laboratorio que certifica su calidad”, detalló Santander.
Sobre la aceptación del aceite de cannabis medicinal, el presidente de Rosin afirmó que está creciendo. “Las personas que antes no lo veían con buenos ojos y lo probaron han cambiado totalmente su paradigma. No cura enfermedades, pero es una terapia alternativa y paliativa que mejora la calidad de vida. Es importante dejar en claro eso”.
Respecto al nombre de la ONG, Santander explicó que proviene de una técnica de extracción. “Rosin es una resina concentrada que se obtiene de las flores de cannabis mediante presión y temperatura. Esa resina se diluye luego en aceite, y de ahí surge el nombre”.
Además, adelantó que la organización ya está planificando su cuarta jornada de cannabis medicinal, que se realizará en 2025 en la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria. “Será un espacio para compartir avances y fortalecer el trabajo en San Rafael y Mendoza”, concluyó.



