El nombramiento de León XIV como nuevo Papa de la Iglesia Católica, en una jornada significativa como lo es el Día de la Virgen de Luján, generó múltiples reacciones y reflexiones en el ámbito eclesiástico y entre los fieles. En ese marco, el vocero del Arzobispado de Mendoza, Marcelo de Benedictis, ofreció su mirada sobre el nuevo pontífice, destacando aspectos clave de su personalidad, su historia pastoral y el contexto que atraviesa actualmente la Iglesia.
“Tanto las palabras que dio desde el balcón en la Basílica San Pedro como en la misa que ofreció a los cardenales, realmente lo que uno observa es que es un hombre de Dios, un hombre sencillo, un hombre fiel al Evangelio y también que le toma el pulso al mundo que vivimos”, expresó De Benedictis a Diario San Rafael y FM Vos 94.5. Según explicó, la experiencia misionera del nuevo Papa en Perú lo formó como un pastor que “camina, que sabe de dolores y que sabe también la necesidad de paz”.
Uno de los aspectos que más lo conmovió fue el fuerte mensaje inicial de León XIV: “Tomando las palabras de Jesús resucitado, la paz sea con ustedes, paz en los corazones, paz en las familias, paz en los pueblos, paz en el mundo”. En esa línea, subrayó que el nuevo Papa muestra “una gran fidelidad a la Iglesia, al Evangelio, a la tradición de la Iglesia, pero no de una manera de rigidez, sino de un hombre de fe”, y destacó su vocación por “favorecer la comunión en la Iglesia”.
También se refirió al perfil marcadamente misionero del nuevo pontífice, a quien definió como un “Papa muy muy misionero, propio de su vocación, que dejó sus Estados Unidos para irse a Perú tantos años”. En este sentido, afirmó: “Con esperanza y dejándonos sorprender por Dios”.
El nombre elegido por el nuevo Papa no pasó desapercibido para el vocero del Arzobispado, quien trazó un paralelismo con dos figuras históricas de la Iglesia. “Tanto de aquel primer León Magno como este último León XIII, fueron hombres en épocas de crisis, en épocas de cambios en el mundo que los rodeaba. Tanto aquel León primero, con la invasión de los bárbaros del norte de Europa con Roma, como León XIII con todo lo que fue el cambio del siglo del XIX al XX con la Revolución Industrial y con aires también muy preocupantes a nivel interior de la Iglesia. Hombres que realmente pudieron pilotear las tormentas en medio de crisis”, analizó.
Consultado sobre la edad del nuevo pontífice, De Benedictis explicó que se trata de un Papa relativamente joven en comparación con sus predecesores inmediatos, lo que podría augurar un extenso pontificado: “El más joven fue Juan Pablo II con 58 años, Benedicto XVI con 78, Bergoglio con 76 y este Papa con 69-70. Y también le da fuerza para poder llevar adelante la tarea”.
Más allá de las capacidades personales, enfatizó la importancia de la oración como sostén espiritual para el nuevo líder de la Iglesia: “Por sobre todo hay que orar por el Papa para que el Señor le dé la fuerza, la sabiduría, la prudencia y el coraje para llevar adelante la Iglesia y también sembrar el Evangelio en el mundo, en todos los ámbitos”.
En su análisis del contexto internacional, De Benedictis no esquivó los desafíos que se avecinan para León XIV: “Pensemos que hoy en el mundo hay 57 focos de guerra activos, es una barbaridad. Por eso creo que la fortaleza que debe tener, y además con otros desafíos grandes”. También recordó que León XIII fue “el Papa de la doctrina social de la Iglesia”, y se esperanzó en que su sucesor “también sea un hombre que nos guíe, nos sostenga y nos muestre el camino que el buen Pastor Jesús quiere para nosotros hoy”.
Uno de los gestos que más lo conmovieron fue la oración del Ave María realizada por León XIV durante su primera aparición pública: “Un hombre de fe. La presencia de María me llamó la atención también, que rezamos juntos con él el Ave María. Muy lindo, comparto contigo”.
Finalmente, reflexionó sobre el rol actual de la Iglesia Católica y del papado en el escenario global: “Que la Iglesia cumpla la misión que tenemos que cumplir, que muy bien el Concilio dice tres palabras: la Iglesia quiere continuar con la fuerza del Espíritu Santo la obra iniciada por Jesús, dar testimonio a la verdad, salvar, no juzgar, servir, no ser servida”.







