Un efectivo de la Policía de Mendoza tomó este domingo a su familia de rehén en una vivienda del barrio Alto Mendoza, dentro del conglomerado La Favorita, y abrió fuego contra los efectivos que llegaron alertados hasta el lugar.
De acuerdo con la primera información, se trató de un auxiliar que, por motivos que se desconocen (al parecer una discusión con su pareja), se atrincheró después del mediodía y comenzó a disparar contra el resto de los policías.

La violencia y la tensión del hecho obligaron al desplazamiento los grupos Grupo Especial de Seguridad (GES) y Grupo de Resolución de Incidentes y Secuestros (GRIS) para hacerse cargo de las negociaciones, ya que se activó el protocolo de actuación para situaciones de alto riesgo.
Fuentes del caso describieron que, durante las conversaciones que iniciaros los negociadores del GRIS, el causante se apuntaba a sí mismo en la cabeza con el arma reglamentaria, dando a entender a sus colegas que planeaba quitarse la vida.

Si bien se logró que dejara en libertad a quienes estaban con él, la situación no lo calmó y los disparos contra los uniformados continuaron. Eso obligó a los efectivos del cuerpo de elite a irrumpir por la fuerza hasta reducirlo mediante el uso de la pistola taser y tomar el control, luego de más de dos horas de intervención.
Además de los disparos hechos, el policía contaba con 12 municiones más, las cuales fueron secuestradas durante un allanamiento que se practicó después de que fue contenido el causante. También incautaron la pistola 9 milímetros provista por el estado, que estaba caliente y con un proyectil en la recámara.
Fuente y fotos: Gentileza El Sol







