La radioafición es una actividad que, de diferentes maneras, disfrutan personas en todo el mundo. En este caso, el radioaficionado rivadaviense Diego Lizarraga hizo cumbre en el cerro Aconcagua, lugar desde el que llevó adelante una transmisión. Sobre ello brindó detalles a FM Vos (94.5) y Diario San Rafael.
Lizarraga es docente de Educación Física y siempre ha hecho montañismo, vida al aire libre y contacto estrecho con la naturaleza, y tenía un objetivo desde hace bastante tiempo: escalar el Aconcagua y hacer desde allí una transmisión de radio para la historia.
Hizo el curso de radio, el curso de radioaficionado en un radioclub y tras años de entrenamiento y espera, pudo cumplir su cometido. Pasado el mediodía alcanzó la cima de la montaña, a 6.961 metros de altura, y desde allí estableció contacto en HF (alta frecuencia), en 7200 megahertz. “Siempre hice montaña y la radio apareció gracias a la montaña, para poder hacer el curso y tener la licencia para poder operar”, dijo. Llevar a cabo esta transmisión en particular exigía la instalación de un mástil de cinco metros y medio de fibra de vidrio. “Tenía que ser todo liviano por el esfuerzo que lleva subir el Aconcagua, ya que llevando equipo de radio y antena se complicaba, pero el desafío era tratar de llegar a la cumbre y montar el equipo de radio y transmitir desde allá”, señaló, y agregó que a nivel mundial hay un programa señalado como “Cumbres al aire”, donde ese cerro mendocino está catalogado como “la montaña más alta del mundo” (fuera de los Himalaya).
Respecto del entrenamiento, tuvo que hacerlo durante un año y medio subiendo diferentes cerros, probando los equipos, armando la antena, soportando fríos, vientos y demás, siempre pensando en el objetivo final. “Siempre dije que para que se dé el Aconcagua, hay que tocar una cumbre soñada”, aseguró. Ya había estado allí en 2018, aunque en ese caso solo pudo quedarse cinco minutos debido a las temperaturas extremas.
Finalmente cumplió su sueño: el 10 de enero llegó a la cima, lo hizo solo y estuvo más de una hora con sus equipos transmitiendo para todo el planeta. “Contacté estaciones de Argentina, Chile, Brasil, y fue algo muy emocionante, es muy emocionante poder lograrlo”, dijo. Una hora es un enorme tiempo en ese lugar, ya que las condiciones climáticas son muy complicadas. Algo que le llamó la atención fue la cantidad de personas que lo acompañaron en vivo durante su aventura.







