Gracias al esfuerzo de toda la comunidad, 95 chicos de la Escuela Argentinos Uruguayos de Villa Atuel vivieron su primer encuentro con el océano en Mar del Plata. El viaje, organizado durante meses, se convirtió en una experiencia que no olvidarán jamás. El proyecto, gestado a fines del año pasado y llevado a cabo gracias al apoyo de toda la comunidad y personas de distintas partes del país, culminó con una experiencia que los acompañará por siempre.
“Fue un momento increíble, nunca había visto algo así”, comentó a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 Jesús, uno de los alumnos, al llegar de la costa el sábado a Villa Atuel fueron recibidos por toda la comunidad. “Es hermoso y muy salada el agua”, agregó entre risas. La emoción de los chicos y la satisfacción de los docentes quedaron reflejadas en cada actividad del viaje, que incluyó visitas a la playa, al acuario y a otros lugares emblemáticos de la costa.
El viaje, que partió desde Villa Atuel en dos colectivos, fue posible gracias a meses de organización. Desde bingos y rifas hasta colaboraciones de gente anónima que, al conocer la historia, decidió aportar su granito de arena. “Al principio parecía imposible”, relató Lorena Jiménez, directora de la escuela. “Pero nunca dejamos de soñar y trabajar. Sabíamos que lo íbamos a lograr”. Y así fue. Después de un largo proceso, los chicos llegaron a Mar del Plata, acompañados por 11 docentes y 12 colaboradores.
El itinerario estuvo lleno de actividades que permitieron a los niños disfrutar cada instante. “Ni bien llegamos, caminamos a la playa”, comentó la docente Sonia Luffy, una de las principales impulsoras del proyecto. Para muchos, era la primera vez que viajaban tan lejos de casa, y la experiencia fue indescriptible. Lucas, otro de los alumnos, expresó: “Me sentí feliz y muy contento por todo lo que hicimos. Me divertí con mis compañeros y me gustaría volver al mar”.
El itinerario continuó con una visita al acuario, una de las actividades más esperadas. “Todos estaban ansiosos por conocerlo. Fuimos al Aquarium, a la Base Naval, al puerto, ¡hicimos de todo!”, comentó Bianca, con una sonrisa en el rostro. “Nos faltó tiempo, pero fue hermoso”, agregó. El sábado 12 de octubre, la escuela celebró además sus 117 años, un motivo de orgullo adicional para toda la comunidad educativa.

La experiencia no solo dejó huella en los niños, sino también en los adultos que los acompañaron. “La verdad que no tengo palabras para explicar lo que sentí al verlos tan felices”, dijo Jiménez. “Los chicos se portaron excelente, y ver su alegría fue el mejor regalo”.
María Verónica Guzmán, otra de las docentes, coincidió en que fue un viaje que nadie olvidará: “Los chicos estaban emocionadísimos. Todos se bañaron en el mar, incluso con frío. Fue una experiencia increíble tanto para ellos como para nosotros”. Guzmán también destacó el apoyo de las familias y la comunidad, que estuvieron pendientes en todo momento. “Es algo que no tiene precio. En Mar del Plata, la gente nos reconocía, nos saludaban, nos decían ‘ah, mirá los chicos de Villa Atuel’. Fue muy lindo”.
El cierre del viaje fue en Mundo Marino, donde los chicos disfrutaron de su última gran aventura antes de regresar a Villa Atuel. “Estábamos todos cansados, pero con ganas de seguir. Fue un cierre perfecto”, relató Jesús, quien no dejó de expresar su deseo de volver. Las familias, emocionadas y expectantes, aguardaron el regreso de los niños en la escuela.

Los docentes y colaboradores también vivieron el viaje con gran entusiasmo. “Nos tocó hacer de mamás y de docentes, cuidarlos y estar pendientes de todo. Pero fue una satisfacción enorme ver lo bien que se portaron. Son unos chicos divinos”, expresó Lorena, orgullosa del comportamiento de sus alumnos. “Había mucha gente que no creía que lo íbamos a lograr, pero cuando uno sueña algo, tiene que trabajar para conseguirlo”. El regreso a Villa Atuel el sábado fue emotivo. Las familias y la comunidad recibieron a los chicos con aplausos y abrazos. “Es una experiencia que los va a acompañar el resto de sus vidas”, afirmó Luffy. “No se van a olvidar más de este viaje. Y para nosotros, los docentes, es una satisfacción enorme haberlo logrado”. Con el viaje ya concluido, los recuerdos y las experiencias vividas se convertirán en historias que los niños contarán por años.
“Ver el mar por primera vez fue increíble”, dijo Bianca, con una gran sonrisa. “Fue un sueño cumplido”.







