El paro nacional de universidades públicas que se realizó ayer jueves, motivado por el veto del presidente Javier Milei a la ley de financiamiento universitario, generó una jornada de protestas y clases públicas en todo el país. En la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria de San Rafael, dependiente de la Universidad Nacional de Cuyo, el panorama no fue diferente. “Es una jornada triste”, señaló a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 el ingeniero Emanuel Sánchez Varreti, secretario de Extensión Universitaria y uno de los docentes que dio clases al aire libre. “El veto presidencial nos deja en una situación de desfinanciamiento que afecta no solo nuestros salarios, sino todo el funcionamiento de la universidad”.
La universidad permaneció con las puertas abiertas, cumpliendo su función como institución pública, pero los alumnos no estaban en las aulas. En cambio, las clases se dictaron en los patios y pasillos, como medida de visibilización ante la crisis presupuestaria que afecta a las universidades. “Hay tres tipos de posturas frente al paro”, explicó Sánchez Varreti. “Están los docentes que no se adhieren, los que hacen paro completo y los que, como yo, deciden dar clases, pero fuera de las aulas, para que el impacto sea visible”.
La facultad es una de las tantas afectadas por el recorte presupuestario. “Nuestro presupuesto está congelado desde noviembre de 2022. No solo estamos retrasados en cuanto a sueldos, que llevan un atraso del 68%, sino que la universidad no puede hacer frente a los gastos básicos como luz, gas, insumos para laboratorios, ni mantener el ritmo de investigación”, agregó el docente. Según el análisis de economistas universitarios, el presupuesto 2025 podría reducirse hasta en un 50%, lo que augura un panorama aún más complicado para las instituciones de educación superior.
La jornada del paro nacional surgió tras la decisión del Congreso de mantener el veto de Milei sobre la ley de financiamiento universitario. Esto deja a las universidades públicas en una posición de extrema vulnerabilidad económica. “Este veto implica que la universidad no solo se desfinancia en lo salarial, sino en todo lo relacionado con la infraestructura, la compra de insumos y hasta las becas estudiantiles”, sostuvo Sánchez Varreti. La situación ha generado gran incertidumbre sobre el futuro de las instituciones educativas. “El congelamiento del presupuesto y el aumento constante de tarifas como la luz y el gas hacen imposible mantener el funcionamiento normal de la universidad”, comentó.
La recomposición salarial anunciada recientemente tampoco ha traído alivio. “Nos ofrecen un aumento del 6,8%, pero eso no es suficiente”, afirmó el ingeniero. “Venimos con un atraso del 68% en los últimos años, y con una inflación galopante, ese porcentaje es insignificante”. Además, criticó la falta de diálogo en el proceso. “Esto se hizo sin consenso con los gremios, algo que históricamente siempre se discutió con los sindicatos. Es una actitud autoritaria imponer una medida sin negociar”.
Más allá del impacto en los salarios, la crisis afecta de manera crítica a la investigación y a los servicios que la universidad presta a la comunidad. En la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria se realizan análisis de bromatología para todo el sur de Mendoza, un servicio esencial para el control de calidad de los alimentos. “Cuando los laboratorios no tienen insumos o reactivos, se paraliza todo. Esto no solo afecta a los estudiantes, sino también a la comunidad”, comentó el docente. Los laboratorios, así como los proyectos de investigación financiados por el CONICET, están en peligro debido a la falta de recursos. “Las investigaciones científicas son caras. Se necesita instrumental, reactivos y años de trabajo para obtener resultados que mejoren la vida de todos”, subrayó.
El panorama no es alentador. Con el presupuesto 2025 a punto de ser discutido en el Congreso, las previsiones son pesimistas. “Ya estamos escuchando que para las universidades habrá un 50% menos de recursos. Esto es insostenible. La universidad no es solo formación académica, también cumple un rol social muy importante, y si el presupuesto sigue cayendo, todo eso se pierde”, advirtió Sánchez Varreti. Ante esta situación, los estudiantes y docentes buscan formas de visibilizar el conflicto. “Estamos pensando en organizar asambleas para decidir los próximos pasos. Lo más importante es que todos estén informados sobre la gravedad de la situación”, concluyó.


