El coordinador del programa de Lobesia Botrana del Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (Iscamen), Guillermo Asín, se refirió en diálogo con FM Vos (94.5) y Diario San Rafael a lo que será el uso de drones para el control de esa plaga.
En los últimos años, los drones pasaron de ser “juguetes a control remoto” a colaboradores eficientes en diversas áreas como seguridad, transmisión de imágenes, monitoreo del tránsito y tantas otras. Una de sus mayores virtudes es la precisión del vuelo y la posibilidad de suspenderse sobre el objetivo como un helicóptero.
En el campo se utilizan para filmar cultivos, detectar plagas y realizar diversas mediciones por imágenes, sensores de calor y de movimiento. En nuestra provincia, el Iscamen, los incorporó recientemente para pulverizar, sobre pequeñas fincas y cultivos abandonados, la sustancia que provoca confusión sexual en los insectos machos de Lobesia Botrana.
“Esta herramienta es complementaria a otras herramientas que venimos implementando en el programa, recordemos que utilizamos difusores de feromona al inicio de la campaña, entre los meses de septiembre y octubre; después aplicamos algunos insecticidas específicos, ahora estamos usando feromonas por distintas vías de aplicación que hacen un efecto muy similar al que ocasiones los difusores, interrumpiendo el ciclo reproductivo del insecto y en conjunto con estas herramientas, buscamos reducir la población de la plaga lo máximo posible y por lo tanto, los daños en el cultivo”, dijo, y agregó que el uso de drones, específicamente, tiene que ver con la posibilidad de accionar en algunos viñedos de muy difícil acceso mediante otras vías, como pueden ser los periurbanos, urbanos o los que se encuentran en estado de abandono, que terminan siendo centros de multiplicación de la plaga muy grandes. “El drone nos permite una acción muy dirigida, muy puntual en un área donde encontramos una presencia importante de la plaga y es una muy buena alternativa, porque sabemos que el uso de feromonas no causan ningún tipo de problema a nadie; es un producto sumamente específico y que se degrada en forma natural, que solamente afecta a la plaga que buscamos controlar”, aclaró.
Señaló que junto al Senasa se está trabajando en un “proceso de descuarentenamiento” con respecto a la plaga, pues la cuarentena existente en cuanto a la Lobesia comenzó hace alrededor de diez años y en algunas zonas ya no está presente.







