Desde el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) se han llevado adelante algunos proyectos especiales del programa Pro Huerta y también se ha trabajado en el acceso al agua para un uso integral para las familias que viven en El Escorial.
Andrés Quiroga, técnico del INTA, dijo a FM Vos (94.5) y Diario San Rafael que los proyectos se gestionan a través del nombrado programa, junto al Ministerio de Desarrollo de la Nación. “Es donde nosotros presentamos en conjunto con la gente, que justamente está padeciendo el tema de la falta de agua en distintas zonas (no es el único proyecto, hay varios), se han presentado varios en el Sur de Mendoza, algunos han salido beneficiados y en el caso del Escorial nos tocó trabajar en conjunto con la escuela Bunge (que está ahí en el paraje), con la unión vecinal que provee agua en red a los vecinos y gracias a Dios se pudo lograr la aprobación del proyecto”, expresó.
Una vez que los proyectos están aprobados, se bajan fondos a través del INTA para comprar el material que servirá para proveer los recursos. Serán las familias las que tendrán que colocar la mano de obra y lleven adelante el trabajo individualmente en cada casa. “La gente en su mayoría ha respondido bien, y estamos contentos porque los frutos están a la vista, hemos visto huertas que en un principio se estaban perdiendo por la falta de agua y que se han podido recuperar, se han logrado buenos resultados, aunque nos queda seguir trabajando y en un futuro pudiéramos volver a tener el acceso a estos proyectos para tener la malla antigranizo”, destacó. Es que “algunos vecinos pudieron conseguir la tela antigranizo por sus propios medios, mientras que otros no lo pudieron hacer por falta de recursos”, habiendo sufrido durante muchos años, a lo que hay que sumarle roturas en tanques producto de los fenómenos climáticos.
Cabe decir que para el proyecto se inscribieron 51 familias, para que se les entregaran tanques de mil litros que fueron conectados a la red a fin de que pudieran manejar y controlar el gasto, para lo cual tuvieron también una capacitación. Esto les permite regar bien (en muchos casos, por goteo), aprovechando la humedad y sin derrochar el agua.
Quiroga aclaró que hubo familias –de esas 51– que no pudieron cumplir con todos los requisitos, lo que les impidió ingresar. “El material se les entregó en parte porque se tenía que ir cumpliendo por etapas; primero se les entregó el tanque, tenían que armar la estructura para ponerlo en altura y quienes no lograron ponerlo en altura o en posición, quedó ahí, en la entrega de materiales y no se pudo continuar”, lamentó.







