Una ciudadana venezolana radicada en San Rafael relató horas de angustia por el ataque en su país, defendió la autodeterminación de los pueblos y rechazó cualquier intervención extranjera. Además, aportó su mirada sobre la diáspora, la situación institucional y las posibles salidas democráticas a la crisis.
La situación que atraviesa Venezuela tras el bombardeo ocurrido en las últimas horas, donde según algunos medios se habrían cobrado la vida de al menos 80 civiles, y la posterior captura del presidente Nicolás Maduro generó preocupación y conmoción en todo el mundo, pero especialmente entre los millones de venezolanos que residen fuera de su país. Desde San Rafael, Corina Páez, venezolana radicada en el departamento desde 2021, compartió su testimonio personal y su análisis político sobre un escenario que definió como “muy delicado”, marcado por el miedo, la incertidumbre y el rechazo a cualquier tipo de intervención militar extranjera.
En diálogo con Diario San Rafael y FM Vos 94.5, Páez relató cómo se enteró del ataque mientras se encontraba en Argentina. “Conocí la noticia directamente en el momento, porque alrededor de las 2 de la mañana, hora Venezuela y 3 de la mañana, hora local, mi madre envía un mensaje vía WhatsApp diciendo que estaban bombardeando, que se había ido la luz y que las ventanas del edificio donde habita mi familia habían explotado”, explicó. Según detalló, el mensaje fue breve y desesperante, ya que inmediatamente después perdió todo tipo de comunicación con ella.

La mujer contó que durante esas horas solo pudo comunicarse con un tío que vive en otra zona del país. “En el momento del bombardeo me contestó mi tío y yo le pregunté qué estaba pasando. Él me dijo: ‘están bombardeando, estoy muy asustado, tengo miedo’”, recordó. La comunicación con su madre recién se restableció al día siguiente, luego de un largo período de incomunicación total. “Recién ayer tuve una nueva comunicación con mi madre vía audio de WhatsApp, la pude escuchar, porque estuvimos totalmente incomunicados”, afirmó.
Páez explicó que su familia vive en una zona cercana a un objetivo militar. “Nosotros habitamos en las adyacencias. Mi familia vive muy cerca de una escuela militar, separada apenas por una autopista. Ese fue uno de los objetivos del bombardeo”, indicó. Como consecuencia del ataque, señaló que amplios sectores quedaron sin servicios básicos. “Hasta el día de ayer estaban sin luz, sin gas y sin datos de celular ni internet. Todo el municipio estuvo completamente afectado”, agregó.

En cuanto a su historia personal, la venezolana contó que llegó a la Argentina en diciembre de 2012. “Llegué el 21 de diciembre de 2012. Viví nueve años en Buenos Aires y en 2021 me vine a San Rafael”, precisó. También aclaró que su salida de Venezuela no estuvo vinculada a motivos políticos. “No me vine por Maduro ni por la situación política. Me vine a estudiar Dirección Teatral, estudié Actuación y fue un camino de desarrollo personal. Me he formado en la educación pública argentina”, sostuvo.
Sin embargo, al analizar el contexto actual, Páez fue contundente al rechazar la intervención de Donald Trump. “Quiero ratificar que ningún país puede entrar a otro territorio a secuestrar a un presidente”, afirmó, y agregó: “Ningún tipo de agresión contra el pueblo, contra civiles, ciudadanos, adultos mayores e infancias puede ser motivo de celebración”. En ese sentido, cuestionó el rol de los Estados Unidos y sostuvo que “no necesitamos una injerencia ni una intervención terrible del presidente de los Estados Unidos”.
La entrevistada defendió la legalidad institucional venezolana y comparó la situación con otros conflictos internacionales. “Así como Netanyahu (primer ministro de Israel y responsable de al menos 100.000 muertes de civiles palestinos en la Franja de Gaza en un genocidio condenado internacionalmente) ha sido juzgado por la Corte Internacional con crímenes de guerra y tiene orden de captura internacional. Esa orden de captura no se ha llevado a cabo, pero ha sido juzgado. Nicolás Maduro podría haber sido juzgado si existieran pruebas. No ha sucedido, por ende Nicolás Maduro es el presidente legítimo de Venezuela y fue secuestrado”, expresó. Además, aportó cifras para dimensionar el impacto de la crisis: “Estamos hablando de 30 millones de habitantes que residen en Venezuela y 8 millones de emigrantes que vivimos fuera del país”.

Sobre la diáspora venezolana, Páez planteó una reflexión crítica. “Un porcentaje de los migrantes ejerce su derecho a la oposición, pero me pregunto si esa oposición puede representar la voz y la verdad de todo un país”, cuestionó. También reconoció las múltiples causas de la migración. “Hay personas que han vivido una migración forzada por la crisis interna, por la crisis económica, que se dio por dos factores: un bloqueo asesino de parte de los Estados Unidos y una mala administración interna, porque también hay que ser críticos”, señaló.
Asimismo, expresó el deseo de muchos venezolanos de regresar a su país, algo que hoy resulta imposible. “Hay venezolanos que queremos regresar a nuestro territorio y no podemos volver porque han sido cancelados los vuelos internacionales en base a asedios y bloqueos”, explicó, y advirtió: “Hoy somos nosotros, mañana puede ser cualquier otro país”.
Finalmente, Páez se refirió a la salida institucional al conflicto y remarcó la necesidad de respetar la Constitución. “La salida siempre debe ser apegada a la Constitución Bolivariana de Venezuela y que además también existe otro tipo de oposición dentro del país que puede construir y puede seguir construyendo nuevos líderes en el marco de lo legal, no en el marco de la petición de un bombardeo o de una intervención. Y justamente por eso María Corina Machado no ha podido llegar al poder. Entonces la vía siempre va a ser la de la democracia y lo que continúa es seguir luchando por la democracia y seguramente, dependiendo de los resultados de lo que… suceda posteriormente con Maduro, pueda haber quizás un llamado a elecciones”, afirmó. En esa línea, destacó que “la vía siempre va a ser la de la democracia, dentro del marco de la ley, la civilidad y la paz”, y concluyó con una definición que resume su postura: “Venezuela no ha respondido a las bombas ni a los barcos que se encontraban en el mar Caribe porque somos un pueblo de paz. No queremos la guerra”.







