La histórica marca italiana Itala vuelve al ruedo con propuestas de lujo y fabricación limitada. Fundada en 1903 en Turín, se hizo famosa por su resistencia y por la epopeya de la Pekín-París de 1907, un raid de más de 15.000 kilómetros que consolidó su leyenda entre ingenieros y aficionados del automóvil.
Tras la Primera Guerra Mundial la compañía sufrió la contracción del mercado de élite y encadenó intentos de supervivencia hasta cesar actividades en 1934. Su nombre permaneció inactivo hasta que inversores relanzaron el proyecto bajo la denominación Itala 1903, con la intención de recuperar la identidad histórica y la exclusividad.
El regreso selecto de Itala
El plan no pretende fabricar en serie: la idea es producir tiradas muy cortas, con nivel de personalización extremo y un tratamiento artesanal para cada unidad. Desde la casa advierten que «no habrá producción en masa», buscando clientes dispuestos a pagar por singularidad y a participar en el diseño de su propio automóvil único.
Los responsables del relanzamiento explican que combinarán estética clásica con plataformas modernas: se estudian tanto opciones eléctricas de alto rendimiento como motores de combustión muy afinados, según el encargo. La propuesta busca mantener rasgos de identidad históricos sin ignorar la electrificación, las exigencias medioambientales y los sistemas digitales de hoy.
La comercialización de los autos únicos con los que volverá Itala
En España aún no hay confirmación comercial, pero el mercado local mostró apetito por lo exclusivo: coleccionistas y entusiastas valoran restauraciones, restomods y piezas únicas. Ese nicho, con eventos, concentraciones y subastas especializadas, parece el destino natural para los productos de Itala: objetos más de colección que de uso masivo.
La nueva etapa pretende rescatar una filosofía de época: cada coche con carácter propio, ingeniería casi experimental y atención al detalle. No se trata de volumen sino de identidad y experiencia. Apostando por series limitadas, buscan atraer tanto a quien busca emoción clásica como a inversores interesados en piezas que se revalorizan.
Fuente: La 100







