Días atrás, el titular de EMESA, Mauricio Pinti Clop, anunció que la empresa estatal realiza estudios preliminares para evaluar la viabilidad de nuevos parques solares y el potencial de la energía eólica en territorio sanrafaelino.
El anuncio vuelve a poner sobre la mesa un proyecto que hace casi una década generó importantes expectativas en el sur mendocino: el Parque Eólico El Sosneado, una iniciativa que llegó a tener contrato para vender la energía producida, una inversión estimada en 70 millones de dólares y negociaciones con grupos extranjeros, pero que finalmente nunca logró concretarse.

Mendoza lleva años analizando diferentes alternativas para aprovechar sus vientos, aunque hasta el momento no consiguió desarrollar un parque eólico. El Sosneado fue uno de los proyectos que más avanzó.
UN PARQUE DE 50 MW QUE IBA A CRECER HASTA LOS 150
El proyecto contemplaba inicialmente la instalación de un parque de 50 MW. Además de esa primera etapa, estaban previstas otras dos ampliaciones de 50 MW cada una, con la posibilidad de alcanzar una potencia total instalada de 150 MW.
Solo la primera etapa representaba una inversión estimada en unos 70 millones de dólares, incluyendo aproximadamente 11 millones destinados a las obras necesarias para la interconexión.

Las estimaciones de entonces indicaban que los primeros 50 MW equivaldrían aproximadamente al 28% de la potencia instalada de Potrerillos y permitirían generar energía equivalente al consumo anual de unas 65.000 familias.
La expectativa era que comenzara a funcionar en 2019.
EL CONTRATO QUE GARANTIZABA LA COMPRA DE ENERGÍA DURANTE 20 AÑOS
El proyecto había conseguido superar instancias importantes. En 2017 se firmó con CAMMESA el contrato de abastecimiento de energía eléctrica renovable, luego de que la iniciativa fuera adjudicada en el marco del programa nacional de energías renovables.
El acuerdo garantizaba la compra de la totalidad de la energía producida por el parque durante 20 años, a una tarifa establecida entonces en 55 dólares por MWh.

Incluso hubo negociaciones para incorporar capital privado. TTX Development llegó a ser anunciado como socio de EMESA para avanzar con la construcción y posterior generación de energía.
Sin embargo, había una condición fundamental que debía comprobarse: que los vientos de El Sosneado fueran suficientes y, principalmente, constantes.
EL VIENTO QUE NO TERMINA DE CONVENCER
EMESA instaló en el lugar una torre anemométrica de 90 metros para estudiar detalladamente el recurso eólico.
El equipamiento permitió medir la velocidad del viento a 30, 60 y 90 metros de altura, además de determinar su dirección a diferentes niveles. Los resultados no terminaron de acompañar las expectativas iniciales.
El problema no pasa necesariamente por la ausencia de viento. Mendoza cuenta con zonas ventosas, especialmente en sectores cordilleranos y del sur provincial, pero un parque eólico necesita algo más: velocidades suficientemente altas, sostenidas y previsibles durante buena parte del año.

La regularidad resulta determinante para garantizar la generación de electricidad y justificar inversiones que requieren decenas de millones de dólares.
Las mediciones realizadas en El Sosneado mostraron condiciones menos favorables que las existentes en regiones argentinas donde la energía eólica alcanzó un importante desarrollo, como la Patagonia o determinados sectores de la Costa Atlántica bonaerense.
El propio Pinti Clop había reconocido tiempo atrás que se analizaba cómo reformular el proyecto e incluso evaluar una combinación con generación solar


