Se termina el 2024, el primer año de Milei en la presidencia de la Nación. En estos doce meses, su gobierno logró desacelerar la inflación, llegando al 112% anual contra el 211,4% de diciembre del 2023, disminuyó el riesgo país y redujo, al menos temporalmente, la histórica diferencia entre las cotizaciones del tipo de cambio.
Sin embargo, los indicadores del nivel de actividad económica, especialmente en los que impacta el salario y el empleo, como el comercio minorista, la industria y la construcción, son mayoritariamente negativos. Desde el punto de vista macroeconómico se podría decir que hay cierto ordenamiento, con un costo social muy elevado marcado por el fuerte crecimiento de la pobreza y de la indigencia.
Asimismo, durante el segundo trimestre de 2024, se registró un aumento en la pobreza, que alcanzó al 52,9% de la población, y la indigencia que llegó al 20,3%. Aunque el gobierno asegure que hacia fin de año la pobreza medida por ingresos bajó hasta el 38,9%, la cifra no solo sigue siendo impactante sino que también cambió la composición de la canasta de gastos de una familia, por lo que hoy destinan muchos más recursos a pagar servicios -luz, gas, alquiler- y quedan menos ingresos disponibles para los alimentos.
El modelo, parece claro, sigue mostrando un tercio de la población con posibilidades de consumo, y dos tercios de los argentinos afuera. La concentración económica es muy fuerte y muy clara.
El jefe de Estado asumió sin gobernadores y con minoría parlamentaria. Si bien esto podría interpretarse como una debilidad, algunos analistas, como la politóloga Mariana Altieri, sostienen que esta situación lo ha fortalecido, ya que contribuyó a construir una imagen de un líder que “no está atado a la política». Sin embargo, los “arreglos” para la consecución de las leyes propuestas -o gran parte de ellas- estuvieron muy cerca de la criticada “casta”, que no solo no pagó los costos del brutal ajuste sino que, por el contrario, ocupó un rol central en el acompañamiento al mileísmo.
Distintas encuestas reflejan que la imagen positiva del gobierno se mantuvo desde su asunción e incluso aumentó. “Hay un contrato de credibilidad y, sobre todo, de fe con Milei”, dicen los analistas.
Se va 2024. El año que la Argentina cambió. Si fue para bien o para mal, solo el tiempo lo dirá.




