En los últimos días, varios incidentes con perros como protagonistas se han producido en nuestra ciudad. De hecho, y como informó Diario San Rafael días atrás, una vecina del barrio Sardi reclamó la actuación de la justicia ante lo que –según denunció- es la irresponsabilidad de un vecino, que deja sueltos sus canes y éstos no solo han atacado a su mascota sino también a ella misma, ocasionándole lesiones que requirieron asistencia médica.
No es la primera vez que ocurren hechos como éste y en este espacio ya nos hemos referido a los mismos. Muchas veces se ha dado que canes –algunos callejeros y otros con dueños- fueron atacados por perros (generalmente con dueños) hasta matarlos o han atacado a personas.
Aquí anida una de las claves de la discusión: los ciudadanos que tengan la certeza acerca de quiénes son los responsables de los mencionados perros agresores deben –como en este caso- pasar de la denuncia a través de redes sociales (que tiene escasa efectividad) a la notificación formal ante la Justicia, para que ésta sea la encargada de tomar cartas en el asunto y, eventualmente, aplicar la ley que sanciona a aquellos que no cumplen su rol de cuidado.
Por otra parte, ya hemos analizado aquí la siempre polémica calificación de “razas peligrosas” con que muchas normas y una parte de la opinión pública se refieren a especies caninas como los pitbulls. La mayoría de los especialistas veterinarios refieren en forma casi unánime que lo peligroso o no de un perro no es su raza. De hecho, los estudios más recientes indican que el comportamiento agresivo de un animal viene dado por la genética sólo en el 20%, mientras que variables como la educación y la cría influyen en el restante 80%.
Finalmente, no deja de preocupar el nivel de desidia que observa una parte de nuestra comunidad. Personas que un día abandonaron a los perros callejeros atacados y muertos, personas que crían de forma agresiva a sus mascotas, personas que no toman en cuenta que así como esos perros atacaron a otros canes o a personas. Claro, siempre será más cómodo echarle la culpa a otro, en este caso a los perros.




