El Coronel Argentino Del Valle Larrabure, una de las tantas víctimas de la guerrilla de izquierda que asoló a la República Argentina en la década del setenta, fue torturado y posteriormente asesinado el 19 de agosto de 1975 luego de permanecer 372 días en cautiverio. Hoy, la Iglesia Católica ha iniciado un proceso de investigación sobre sus virtudes cristianas que podría desembocar, o no, en una futura beatificación o canonización. Desde FM Vos (94.5) y Diario San Rafael, entrevistamos a su hijo, Arturo Larrabure, para conocer aspectos de su vida y detalles de su muerte.
“Mi padre era Militar e ingeniero especializado en química, y había sido becado años antes de su muerte en Brasil, para profundizar sus estudios e investigaciones. Más que un militar de tropa era un militar científico; trabajaba en una de la fábricas militares, la de pólvora y explosivos de Villa María, en la provincia de Córdoba. El 11 de agosto de 1974 fue secuestrado por un grupo fuertemente armado y llevado a lo que el Ejercito Revolucionario del Pueblo (ERP) llamaba ‘cárceles del pueblo’. Comenzó así un largo cautiverio que yo divido en dos momentos; el primero cuando él nos enviaba cartas tratando de conducir a la familia, y luego una segunda etapa que yo denomino de introspección, de conversión y tal vez de santidad, que es lo que va ha evaluar la Iglesia. Las cartas fueron siete a lo largo de un año, y en ellas fue cambiando la forma en que se dirigía a nosotros».
«Era especialista en explosivos y estaba capacitado para trabajar en todos esos temas. Tal vez ustedes sepan que el ERP tenía fábricas de explosivos donde desarrollaban su armamento y querían que mi padre trabajara para ellos, cosa a la que rotundamente se negó. También hubo una negativa de la Presidente de la Nación (María Estela Martínez de Perón) para canjearlo por cinco guerrilleros detenidos. Esto llevó a mi padre a darse cuenta de que de ese lugar no saldría con vida. La señora Presidente no se ocupó del tema como podría haber ocurrido hoy; imagínese que, si hoy hubiera una persona secuestrada durante un año, la cosa sería distinta. Nosotros nos comunicábamos con él por solicitadas en los diarios, ya que la noticia estaba permanentemente en ellos, y tuvimos contacto con el ERP, ya que una mujer del grupo guerrillero se presentó en la casa mis abuelos, que era el lugar en que nosotros estábamos parando. Fue por el tema del canje y nosotros pedimos una prueba de vida. Esa prueba de vida la fuimos a buscar con mi hermana a un bar del barrio de once; era una carta y la habían dejado escondida arriba de la mochila de un baño. Yo tenía 15 años, mi hermana 18 y mi madre 42, al igual que mi padre. Imaginen nuestro calvario, al igual que el de nuestros amigos”.
Larrabure continuó relatándonos que “una persona que estuvo al lado de él, nos contó que mi padre comenzó a rezar y a entonar todos los días el Himno Nacional; el era una persona religiosa, pero cuando se da cuenta que no va a salir con vida comienza a prepararse para su muerte. Hubo una carta de él donde nos escribió textualmente ‘A mis hijos y a mi ahijado especialmente les pido que no olviden mi mensaje; aún suceda lo peor no deben odiar a nadie y devolver la bofetada poniendo la otra mejilla’. Es decir que nos preparó también a nosotros para su muerte. Un guerrillero, que llegó luego a la jefatura máxima del ERP, Arnold Kremer (Luis Mattini fue su nombre ficticio en la guerrilla) dijo ‘Larrabure nos derrotó, se puso en patriota y nos derrotó’. Fue estrangulado con alambre; el ERP dijo que se había suicidado, pero cuatro peritos que investigaron su muerte dijeron que lo habían matado. Tenía alcohol en sangre muy alto, alrededor de 3.19. Murió en Rosario, en un sótano sin luz eléctrica. Escribió un diario a escondidas que contienen muchas citas bíblicas. Es por esto por lo que la Iglesia ha comenzado un proceso de investigación, lo que no significa que necesariamente sea beatificado y luego canonizado”.







