Un informe, publicado a finales de 2022 por el Observatorio Argentinos por la Educación y el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), señalaba que en los últimos años cada vez más alumnos finalizaban el colegio secundario, pero a su vez, cada vez menos consiguen un trabajo de calidad.
Según los realizadores del estudio, un trabajo de calidad es aquel empleo registrado y estable (es decir, con una carga horaria igual o superior a 30 horas semanales). Esta información fue obtenida de las Encuestas Permanente de Hogares (EPH) difundida de forma trimestral por el Indec. El informe hace comparativas con periodos de tres años, y el último considerado fue el año 2021.
Allí se puede ver una evolución en la cantidad de personas que finalizan el secundario, pero también se observa un marcado descenso en la cantidad de personas que se recibieron y consiguieron un trabajo de calidad.

Si se tiene en cuenta a los jóvenes de entre 18 y 24 años, pasó del 58,6% en el 2012 al 66,2% en el 2021, mientras que la cantidad de empleos de calidad que consiguieron, disminuyó del 27% al 13% respectivamente.
Algo similar ocurre en el universo de personas de entre 25 y 29 años. En 2012, del 70,4% de las personas con título secundario un 43% consiguió un empleo en blanco y de más de 30 horas semanales. Mientras que en 2021 hubo más egresos con un 72,3%, de los cuales sólo el 33% pudo lograr un trabajo de calidad.

Silvina del Pópolo, directora de Planificación de la Calidad Educativa de la Dirección General de Escuelas (DGE), señaló que son conscientes de la problemática y señalaron que el trabajo que se tiene que hacer, además de mantener una tasa alta de egresos, es a largo plazo para que los alumnos puedan planificar un proyecto de vida, y que no sólo transiten por la escuela.
“La tasa de egreso efectivo en Mendoza es del 75% y queremos que sea cada vez mayor. Con respecto al tema de inserción al mercado laboral, es cierto que desde la planificación de currículas tal vez no vaya con la suficiente velocidad para acompañar los cambios de paradigmas del trabajo que se van modificando de forma cada vez más constante“, explicó Del Pópolo.
Desde la DGE reconocen además que aún falta información precisa para poder hoy trabajar en los colegios herramientas para los empleos que más salida tengan en los próximos 30 años.
“Hay pequeñas elecciones que toman los alumnos sin darse cuenta, como que modalidad quieren estudiar, que afectarán su su futuro. Hay que entrenar a los estudiantes en decisiones pequeñas para que cuando salgan al mundo puedan elegir las mejores alternativas para ellos“, indicó Del Pópolo.
En este sentido, y como una solución más integral, la DGE, propone la enseñanza de habilidades blandas que tengan que ver con habilidades emocionales y cognitivas desde edades tempranas.
“Lograr incorporar nuevas habilidades, principalmente desde edades tempranas, seguramente haran la diferencia en un futuro. Es la mejor herramienta que tenemos en nuestras manos y debemos aprovecharla”, señalaron.
Fuente: El Sol







