Aunque la inflación en los últimos meses hizo un franco retroceso, en 2023 los sueldos quedaron 45 puntos por detrás de la evolución general de los precios. En un análisis que hizo el Grupo Gestión, que incluyó a 208 empresas de todo la Argentina, se desprendió que hasta mayo el ajuste salarial promedio acumula un 86%. Aunque el número parece significativo, la economista y directora de esa consultora, Paula Ariet, indicó a FM Vos 94.5 que todavía es insuficiente para recuperar la pérdida del poder adquisitivo que sufrieron la mayoría de los argentinos.
«Hay una realidad y es que en los últimos meses el salario acumulado ha crecido por encima de los índices de inflación. Con el retroceso de la inflación se va recuperando parte de lo que se perdió durante el 2023. Ese año los salarios crecieron un 165 %, mientras que la inflación escaló hasta el 211%. Hubo una pérdida de casi 45 puntos del poder adquisitivo. En lo que va del 2024, entre los meses de enero y mayo, el salario le ganó a la inflación solamente unos cinco o seis puntos», observó al principio del reportaje Paula Ariet.
«Aunque los salarios se van recuperando lentamente, el Banco Central informó que en los últimos meses se dieron de baja 280 mil cuentas sueldos, es decir que al menos el sistema perdió esa cantidad de trabajadores formales registrados. Se estima que solamente en el primer semestre se van a perder 600 mil puestos de trabajo», alertó.
Dentro de ese contexto, analizó cómo inciden todas esas variables en el consumo. «Aunque el poder adquisitivo se esté recomponiendo, la gente no consume más. Tiene miedo de perder el empleo. Por otra parte, solo llevamos tres meses de retroceso en la inflación contra un periodo extenso acumulativo. Uno de los sectores que podría llegar a hacer crecer la economía rápidamente es el de la construcción. Este rubro incide directamente sobre la mano de obra y tiene un impacto directo sobre el PBI», remarcó Ariet.
«Para que la recomposición del poder adquisitivo se sostenga, se deben equilibrar los ajustes salariales. El año pasado hubo hasta casi 11 actualizaciones por convenio. En el 2024 los ajustes se realizan de forma bimestral o trimestral. Veremos qué sucede cuando haya un sinceramiento del valor de las tarifas», sostuvo.
Asimismo, precisó cuáles son las variables a las que el gobierno nacional debe prestarles más atención para que esta proyección de la recomposición de los salarios no se detenga. «El atraso cambiario es un problema recurrente que desalienta las exportaciones. Si se produjese una devaluación se volvería a disparar la inflación. Por eso estimo que eso no ocurrirá en términos reales. La estrategia de devaluación por goteo (crawling peg), del Banco Central (BCRA) convalida una brecha entre el dólar oficial y el paralelo», sostuvo la economista.
Por otra parte, se refirió al aumento de la recaudación impositiva por encima de la inflación de mayo. «Este dato es un mínimo indicio que hace referencia a que hay una leve reactivación. Parece que en abril se tocó fondo, lo que se está viendo es que al haber un incremento de la recaudación hubo un mayor nivel de facturación. Lo que pasa es que como Argentina es un país agroexportador depende mucho de cuánto liquida el campo. Hoy el Impuesto País es la principal fuente de recaudación que tiene el Estado», fundamentó.
Para terminar, opinó sobre la política que aplica el gobierno nacional sobre la reducción en la tasa de interés de los plazos fijos. «Con este tipo de medidas, la gestión de Milei busca sanear los pasivos del Banco Central, pero con ello se corre el riesgo de que los ahorristas busquen refugio en el dólar. Eso impulsó la demanda del dólar blue. En la Argentina todavía no hay estabilidad económica, por eso se piensa de forma bimonetaria», concluyó.







