Como sucede casi todos los fines de semana, una importante cantidad de conductores fueron sorprendidos en el Gran Mendoza y el Sur provincial durante la noche del sábado y la madrugada del domingo mientras manejaban autos o motos después de haber ingerido bebidas alcohólicas en cantidades por encima de lo permitido.
Esta situación es muy grave, más si se tiene que en cuenta que el alcohol al volante es uno de los factores que mayor incidencia tiene cuando se produce un accidente de tránsito, especialmente entre los jóvenes, donde llega al 25% de los casos.
Un relevamiento que hizo el Observatorio Vial de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) indicó que el consumo de bebidas alcohólicas es protagonista en 1 de cada 4 accidentes viales.
Rogelio Guerrera, técnico en niñez, adolescencia y familia, en diálogo con FM Vos 94.5, aseguró que es necesario trabajar en la prevención para generar un ambiente de responsabilidad, cuidado y autoprotección.
«Muchas veces las campañas de prevención se focalizan más en la creación de grandes slogans que en concientizar verdaderamente. Se pone el foco en el problema de fondo y se olvidan del sujeto que tiene miles de problemas y vive con estrés. Se realizan cada vez más contravenciones por el consumo de alcohol al volante. Ahora bien, esa persona no es que consumió ese día ocasionalmente, sino que es muy probable que haya comenzado a ingerir a temprana edad. Digamos que detrás de cada sujeto hay una historia», examinó Rogelio Guerrera al principio de la nota.
«Para muchas personas el alcohol es un refugio para afrontar situaciones estresantes o desinhibirse. Todo esto se da bajo el amparo de que no hay restricciones de venta de alcohol a menores. Los chicos pueden acceder a consumir alcohol de una manera muy sencilla sin saber que este tipo de adicción pasa factura en el futuro», agregó.
Luego, el especialista explicó que la ingesta de alcohol deteriora las funciones esenciales para una conducción segura, como la visión y los reflejos, y además, disminuye la capacidad de discernimiento. «Una persona que es contraventora vial por alcohol lleva un montón de años de consumo. En ese sentido, un trabajo de prevención y concientización no se da la noche a la mañana. Los accidentes ocurren por el alcohol y también por el avance de la tecnología. Hay vehículos que alcanzan los 200 kilómetros por hora y el conductor tiene la sensación que va a 60 kilómetros por hora. Esta pérdida de la noción se agrava con el consumo de bebidas alcohólicas. El alcohol produce una modificación de los sentidos y de la percepción, lo que se asocia generalmente a otros comportamientos de riesgo, como el exceso de velocidad y el incumplimiento de las normas de protección», alertó Guerrera.
En ese sentido, dijo que estamos ante una problemática cultural que precisa del fortalecimiento de las campañas de prevención y concientización. «Se debe empezar desde el inicio. Educando y concientizando a los chicos. Por ello, creo que se debe capacitar a los docentes. Hoy el consumo de alcohol y drogas es un problema que está instalado en todas las escuelas. La realidad es que hay casos en los cuales los chicos consumen drogas o venden en los mismos establecimientos educativos. Me parece que en la currícula hay que empezar a incorporar todos estos temas, pero desde un punto de vista que aborde la resolución de los conflictos con una mirada integradora», enfatizó el técnico en niñez, adolescencia y familia.
«Las multas pueden servir como un paliativo mínimo. Se debe trabajar con los chicos para que no adopten el consumo de alcohol como método de resolución de conflictos. Además, hay que generar un marco legal que restringa el consumo. Se debe trabajar en el plano educativo con los padres. En la actualidad en las escuelas prácticamente no hay charlas con los papás acerca de estos temas. Hay chicos que tienen 17 años y ya llevan 3 o 4 años de consumo», completó.







