El Ministerio de Seguridad hizo una profunda purga en la Compañía Motorizada de Cuerpos Especiales de San Rafael, luego de conocerse las acciones delictivas de las que está acusado el policía Jonathan Osorio, quien prestaba servicio en esa sección de la fuerza.
Según consta en la resolución N° 14/2020 de la Dirección General de Policías, 18 efectivos que eran compañeros de Osorio en la Compañía Motorizada continuarán su función policial en otras dependencias de Mendoza. Los destinos son distintos pero todos fuera del Sur: seccionales de Gran Mendoza y Valle de Uco.
La decisión de la Dirección General de Policías no es casual sino causal. Es la consecuencia de las irregularidades que surgieron tras la detención de Jonathan Osorio, quien hoy está preso en la cárcel, acusado de integrar una banda delictiva que cometía atracos en Las Paredes.
El fiscal Javier Giaroli, a cargo de la investigación, puso tras las rejas a Osorio al obtener pruebas que ligaban al policía con –al menos– dos delincuentes, quienes se dedicaban a cometer asaltos a mano armada y robos en viviendas. En su instrucción, Giaroli empezó a descubrir irregularidades y desmanejos en la división Motorizada de la fuerza. Por ejemplo, aires acondicionados procedentes de hechos delictivos instalados en el edificio donde funciona la seccional de Cuerpos Especiales. También trascendió que esos mismos aparatos fueron buscados en un móvil policial y adquiridos a Osorio por una suma módica, tras la reunión de un “fondo común” por parte de los colegas del “poliladrón”.
Además, existen firmes sospechas de que Osorio tenía cómplices dentro de la misma Policía en función de sus acciones. Las andanzas de Osorio y las sospechas de la connivencia de otros agentes con quien hoy está preso, dieron lugar a una investigación interna por parte de la Inspección General de Seguridad. Desde ese mismo organismo dispusieron separar, también, al auxiliar Carlos Rosales, apuntado como el efectivo que acompañó a Osorio a buscar los aires acondicionados que después fueron instalados en la dependencia de calle Deoclesio García.
En ese oscuro contexto, el Ministerio de Seguridad –a través de la Dirección General de Policías– entendió que había que “barajar y dar de nuevo”, “sanear una dependencia que estaba contaminada”, de acuerdo con los términos que utilizaron las fuentes consultadas sobre dicha decisión.
La lista sigue y alcanza también a funcionarios de alto rango, por ejemplo, el subcomisario Juan Martín Forquera, jefe de Motorizada en San Rafael. No sigue en Cuerpos Especiales y cumplirá funciones en Las Heras.
Puertas adentro de la Policía de Mendoza generó profundo malestar lo sucedido con Osorio y las posteriores irregularidades que halló Giaroli en su investigación. Es que no solo advirtió lo de los aires acondicionados y el sospechoso uso de vehículos policiales, sino también comprobó que César “Timón” Sosa, uno de los acusados y cómplices de Osorio, tenía dos pedidos de captura formulados por la Justicia local y la de Río Negro. Sin embargo, a pesar de haber vivido siempre en la misma dirección, nunca fueron ejecutadas esas órdenes de arresto. En ese sentido, Giaroli sigue investigando si Sosa se vio beneficiado por negligencia, impericia o connivencia.







