El último informe de la consultora Evaluecon reveló una situación crítica respecto al costo de vida de los adultos mayores en Mendoza, ya que determinó que una pareja de jubilados necesita un ingreso mensual de al menos $1.930.000 para cubrir sus necesidades básicas. Por su parte, para un jubilado que viva solo, el monto esencial asciende a $965.000 mensuales, evidenciando una profunda brecha entre los ingresos jubilatorios y los gastos esenciales.
Es crucial destacar que estos cálculos de la Canasta Básica para la tercera edad excluyen el gasto de alquiler, lo que significa que la cifra real necesaria para que un adulto mayor viva con dignidad supera fácilmente los dos millones de pesos.
En un crudo contraste, la jubilación mínima oficial se sitúa en solo $326.298,38, un ingreso que apenas cubre un tercio del costo de la canasta básica relevada, llevando a la consultora a afirmar que, hoy en día, “es casi imposible vivir con menos de $965.000 al mes” para un anciano en Mendoza.
Los elevados costos de vida para un jubilado
Entre los gastos que más impactan en el presupuesto de los adultos mayores, se destacan los rubros de alimentos, medicamentos y servicios básicos.
En promedio, un jubilado destina unos $159.886 a alimentos, $104.416 a medicamentos y $61.996 a servicios esenciales (como luz, gas y agua). Para una pareja, estos montos prácticamente se duplican, alcanzando $319.773 en alimentos y $208.831 en medicamentos, lo que subraya la fuerte dependencia económica de estos ítems.

El estudio enfatiza que el patrón de consumo de los adultos mayores es singular y más costoso que el del resto de la población. Su dieta requiere productos específicos como carnes magras o alimentos bajos en sodio, además de una demanda constante y elevada de medicamentos, tanto para tratamientos crónicos como preventivos.
Esta realidad acrecienta la brecha con las jubilaciones mínimas, especialmente si se compara con los haberes “de privilegio”, que superan los $2.300.000 y permiten gastos en ocio y mejor atención médica, mientras que la mayoría solo prioriza lo indispensable.
Finalmente, la investigación, basada en encuestas telefónicas en diversos municipios mendocinos, pone de relieve un desafío social y económico urgente: el envejecimiento poblacional y el aumento de la esperanza de vida (cercana a los 81 años) que convierte a las personas mayores en un grupo especialmente vulnerable frente al aumento sostenido de precios.







