Mientras el proyecto de exploración de litio «Don Luis y Otro» continúa avanzando en la Legislatura de Mendoza, sectores ambientalistas y organizaciones de General Alvear convocaron a una nueva movilización para expresar su rechazo a la iniciativa minera.
La concentración está prevista para este jueves a las 9 de la mañana frente al Concejo Deliberante alvearense, donde los manifestantes reclamarán que se emita el denominado «dictamen sectorial» contemplado en el artículo 5 de la Ley 7722, instancia que consideran fundamental antes de cualquier avance administrativo o legislativo del expediente.
Desde las agrupaciones que impulsan la protesta sostienen que el proyecto presenta irregularidades vinculadas al procedimiento ambiental. Uno de los principales cuestionamientos apunta a que la empresa habría presentado en un mismo Informe de Impacto Ambiental las etapas de prospección y exploración, cuando la normativa minera y ambiental establece tratamientos diferenciados para cada una de ellas.
Según plantean los opositores a la iniciativa, la prospección y la exploración son fases distintas de un emprendimiento minero y deberían contar con evaluaciones ambientales independientes. «Primero debe determinarse la existencia, cantidad y ubicación del recurso mineral, y recién después definir dónde se realizarán las perforaciones exploratorias», argumentan.
EL PROYECTO DON LUIS
El proyecto «Don Luis y Otro» nace en las Salinas del Diamante, entre los departamentos de San Rafael y Malargüe, en un área que supera las 234.000 hectáreas. La magnitud del emprendimiento es uno de los puntos que genera mayor preocupación entre los sectores que rechazan la iniciativa.
Entre los cuestionamientos también aparece la cantidad potencial de perforaciones. Los informes técnicos mencionan pozos de entre 150 y 600 metros de profundidad, aunque sin precisar la distancia que existiría entre ellos. Los ambientalistas advierten que, si se estableciera una separación promedio de mil metros, podrían realizarse más de 2.300 perforaciones en toda el área bajo estudio.
Otro de los puntos que genera debate es la posible afectación de las aguas subterráneas de la cuenca Atuel-Diamante. Los sectores que se oponen al proyecto consideran que cualquier intervención de gran escala debe contar con garantías suficientes para evitar impactos sobre los recursos hídricos de la región.







