El nuevo cuadro tarifario comenzó a aplicarse para los consumos realizados desde el 1 de septiembre y contempla un incremento promedio del 2,7%. Sin embargo, la ampliación del límite de consumo subsidiado y una bonificación adicional podrían provocar que algunos hogares reciban facturas menores a las del período anterior.
Desde el 1 de septiembre comenzó a regir en Mendoza un nuevo cuadro tarifario para el servicio eléctrico, a partir de una actualización vinculada principalmente con el componente nacional de la tarifa. Aunque el impacto promedio informado para el conjunto de las categorías de usuarios ronda el 2,7%, el nuevo esquema presenta una particularidad: determinados hogares que reciben subsidios podrían terminar pagando menos que en la factura anterior.
Romina Ríos, presidenta de la ONG Protectora, explicó a Diario San Rafael y FM Vos (94.5) que la composición de las tarifas tiene diferentes variables que hacen difícil anticipar un resultado idéntico para todos los usuarios. “Al usuario se le dificulta bastante saber cómo es el diagrama, digamos, de las tarifas. Lo que ahora se ha establecido es que, a partir del primero de septiembre, se aplica este aumento que responde básicamente al componente nacional”, señaló.
Uno de los cambios centrales pasa por la cantidad de energía alcanzada por el subsidio. Hasta ahora, el límite estaba establecido en 150 kilowatts hora mensuales y desde septiembre se amplía a 200. Esto significa que los hogares comprendidos dentro del esquema podrán consumir hasta ese nuevo límite manteniendo el beneficio, mientras que aquello que exceda los 200 kilowatts hora continuará abonándose a tarifa plena.
“Lo ponemos en condicional porque va a depender el caso concreto de cada una de las familias de Mendoza. Porque además de establecer este aumento, lo que hicieron es ampliar lo que es el tope de consumo subsidiado que estaba en 150 kilowatts mensuales, lo pasó a 200 kilowatts hora mensual”, explicó Ríos.
La modificación puede tener especial incidencia entre aquellas familias que durante el invierno utilizan electricidad para calefaccionarse y que, por esa razón, superaban con facilidad el límite anterior. “Estas familias que en estos inviernos a lo mejor han tenido algún tipo de calefacción eléctrica, se pasaban de esos 150 y el excedente lo pagaban a tarifa plena. Ahora con estos 200 van a tener un poquito más de ese consumo subsidiado y el excedente sí lo siguen pagando a tarifa plena”, precisó.
A ese cambio se suma otra variable que puede incidir favorablemente en el monto final. Ríos indicó que también se modificó el esquema de bonificaciones que se venía aplicando durante los meses de invierno, particularmente para hogares que no cuentan con acceso a la red de gas natural.
“Además de tener estos 200 kilowatts con subsidio, el porcentaje de subsidio va a ser de un 25% extra al que se venía aplicando en el cronograma”, detalló.

Cómo saber si la próxima factura puede ser más baja
La combinación entre el nuevo límite subsidiado y la bonificación explica por qué, aun cuando existe una actualización tarifaria, algunos usuarios podrían encontrarse con una reducción en el monto final. De todos modos, Ríos insistió en que no puede establecerse una baja general para todos los hogares, ya que dependerá fundamentalmente de cuánto consuma cada familia y de su categoría tarifaria.
“Según las estimaciones del organismo de control, aquellas familias que quizás mantengan un consumo similar al que venían trayendo en el mes anterior, van a notar a lo mejor una reducción en su factura”, sostuvo.
Para realizar una comparación correcta, además, no hay que mirar solamente el monto en pesos de las facturas. El dato clave es la cantidad de energía utilizada en cada período. En ese sentido, Ríos remarcó: “En principio, si el consumo es similar al mes pasado, no el consumo en dinero, sino el consumo en kilowatts consumidos, tendría que esta factura mantenerse o por lo menos venir un poco menos de lo que vino en pesos la factura pasada”.
Otro elemento que interviene es la categorización que figura en cada factura. Los usuarios pueden aparecer identificados como R1, R2 o R3, mientras que las últimas 2 categorías poseen a su vez diferentes subdivisiones. La ubicación dentro de ese esquema se determina de acuerdo con el consumo.
“Cuántos kilowatts consumamos en el mes nos va a dar la categorización. Esta categorización nos va a dar un precio de lo que es el cargo variable, es decir, cuánto pagamos por cada kilowatt consumido. Y nos va a dar el valor del cargo fijo”, explicó.
De esta manera, un mayor consumo no solamente implica utilizar más energía, sino que también puede modificar los valores que intervienen en el cálculo. “A medida que más consumamos, estos valores son más altos. El usuario que menos consume, paga valores menores”, indicó la titular de Protectora.
A ello debe agregarse finalmente la situación de cada hogar frente a los subsidios. La combinación de la categoría determinada por el consumo, los cargos correspondientes y el beneficio que tenga el usuario es la que termina definiendo el importe final.
Tras la entrevista, Ríos aportó un dato actualizado que permite dimensionar el universo alcanzado por el esquema: en Mendoza existen 593.998 usuarios con Subsidios Energéticos Focalizados (SEF). Sin embargo, dentro de esa cifra no se detalla cuántos usuarios recibirán una rebaja de aproximadamente $2.700 ni cuántos podrían alcanzar una reducción cercana a los $14.000 en su factura.
Por ese motivo, si bien el número permite conocer la cantidad de usuarios subsidiados, no es posible determinar qué proporción de ellos verá reflejada cada una de esas rebajas. El resultado dependerá de las condiciones particulares de consumo y categorización que intervienen en el cálculo de cada factura.
El beneficio no se limita a los hogares. Ríos destacó que también alcanza a organizaciones que desarrollan tareas comunitarias. “También recuerden que están incluidos en este beneficio extra las asociaciones, clubes de barrio, las entidades de bien público”, señaló.
Para la especialista, la inclusión de estas instituciones tiene particular importancia por la función que desarrollan en sus comunidades. “También es importante que tengan esta ayuda, digamos, en parte de la tarifa eléctrica para poder seguir abiertos y hacer todo el tipo de actividades que son de contención en algunos sectores de la sociedad”, concluyó.


