El ecosistema editorial argentino se encuentra en estado de asamblea y máxima preocupación ante un anteproyecto de ley de desregulación económica promovido por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado. La iniciativa gubernamental busca la derogación integral de la Ley de Fomento del Libro y la Lectura (Ley 25.446) y de la Ley de Protección de la Actividad Librera (Ley 25.542), normativas que constituyen la columna vertebral del sector en el país. El punto más sensible de la reforma radica en la eliminación del Régimen de Precio Único de Venta al Público (PVP), un mecanismo que obliga a los editores a fijar un precio uniforme para cada ejemplar en todas las librerías del territorio nacional. Desde las entidades sectoriales sostienen que desarticular este marco regulatorio no reducirá los costos para el lector, sino que provocará la quiebra masiva de pequeñas y medianas librerías independientes, destruirá el entramado de editoriales pymes y derivará en una severa concentración de la oferta literaria.
El licenciado Ezequiel Bajder, vicepresidente de la Cámara Argentina del Libro (CAL), analizó el alcance del proyecto, rechazó los argumentos oficiales sobre la libre competencia y anticipó la estrategia de las cámaras en el Congreso Nacional.
La amenaza al Precio Único y el riesgo sobre el tejido pyme
El sistema de precio uniforme ampara la diversidad biológica y cultural del mercado editorial argentino, garantizando que una pequeña librería de barrio compita en igualdad de condiciones con grandes plataformas de comercio electrónico. «Nosotros tenemos constancia de que no existe absolutamente ningún pedido del mercado ni de los actores del sector para que estas leyes se modifiquen. La derogación de la Ley del Libro implica que el Estado Nacional retire formalmente su involucramiento en la promoción de la lectura. Es como bajar una bandera institucional y explicitar que al Estado no le interesa la formación de lectores, lo cual nos parece gravísimo en términos generales, más allá de nuestro rol corporativo o comercial», manifestó Ezequiel Bajder en diálogo con FM Vos 94.5.
«Si se abroga la Ley 25.542 de Precio Único, lo que va a suceder es exactamente lo contrario a la democratización o accesibilidad del libro. La dinámica del sector es particular. Los libros se entregan a las librerías bajo el régimen de consignación y el editor fija un valor único para toda la Argentina. Si se libera el precio, van a aparecer descuentos compulsivos sobre material consignado del cual el editor no tiene un control de stock inmediato. El argumento de que esto va a mejorar las condiciones comerciales responde a un profundo desconocimiento por parte del gobierno nacional sobre el funcionamiento real del circuito editorial», añadió.

Lecciones internacionales y el peligro de la concentración
La experiencia en países que abandonaron el precio uniforme demuestra una contracción en la cantidad de puntos de venta y un aumento posterior en los precios de catálogo. «Los efectos de perder el precio único están probados en el mundo, como en el caso emblemático de Inglaterra. Lo primero que ocurre es el cierre de las librerías pequeñas e independientes, seguido por el repliegue de las grandes cadenas a manos de las plataformas digitales. Al no tener dónde vehiculizar sus materiales, las pequeñas y medianas editoriales —que constituyen la mayoría de los socios de nuestra Cámara— terminan desapareciendo, destruyendo la diversidad de un ecosistema complejo, bibliodiverso y reconocido en toda la región», enfatizó Bajder.
«El gobierno sostiene una visión puramente mercantilista del libro, tratándolo como cualquier otra mercancía de consumo masivo. La ley vigente ha permitido que la Argentina sea el país de la región con mayor cantidad de librerías per cápita. Sostener en 2026 que la libre competencia pura de hace doscientos años va a autorregular el mercado de forma beneficiosa es una postura totalmente naíf. Lo que va a ocurrir es que un puñado de actores concentrados ganará cuota de mercado, limitará la oferta editorial y, al quedarse sin competencia, terminará subiendo los precios de fondo en detrimento de los lectores», fundamentó.
Cabildeo legislativo y defensa de la soberanía cultural
Las entidades que componen la cadena de valor del libro preparan presentaciones ante ambas cámaras del Congreso para frenar la inclusión del articulado en los paquetes desreguladores. «Nosotros no queremos competir por precios; queremos competir por la calidad de nuestros catálogos, por el surgimiento de nuevos autores y por el valor cultural de las publicaciones. La normativa que pretenden derogar se compone de un articulado muy acotado que fija el precio uniforme y limita los descuentos máximos en compras estatales. No hay un margen técnico para negociar modificaciones parciales: lo que pedimos es que dejen la ley intacta y nos dejen trabajar como lo venimos haciendo», sostuvo el vicepresidente de la Cámara Argentina del Libro.
«El proyecto se encuentra dentro de un paquete general de desregulaciones que abarca múltiples rubros de la economía. Desde la Cámara Argentina del Libro vamos a entablar reuniones con todos los legisladores y comisiones que correspondan, ya sea que la discusión inicie en el Senado o en la Cámara de Diputados. No existe ningún lobby interno que esté pidiendo esta reforma, porque todo el ecosistema comprende que este marco regulatorio es lo que sostiene la industria editorial argentina en pie», completó en otro tramo de la comunicación.



