El vino y el jugo concentrado de uva, junto con otros productos de las economías regionales como el maní, el arroz y la industria forestal, entre otros, dejarán de pagar retenciones o derechos de exportación desde el 1 de septiembre de 2023. La medida impulsada por el ministro de Economía Sergio Massa, fue confirmada en las últimas horas por el secretario de Agricultura de la Nación, Juan José Bahillo.
En este contexto, el presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), Mario González, en diálogo con FM Vos 94.5 aclaró que se trata de un pedido de larga data, mediante el cual se busca mejorar la competitividad externa del vino argentino en los mercados del mundo y contribuir a la generación de divisas y empleo en el interior del país.
«La verdad es que este anuncio es muy importante, sobre todo desde lo conceptual. Desde COVIAR veníamos planteando toda esta situación desde hace mucho tiempo, porque dentro de los ejes del plan estratégico vitivinícola el mercado externo es uno de los más importantes. A este tipo de impuestos extorsivos había que eliminarlos porque complicaban la competitividad ante el resto de los países del mundo que se dedican a lo mismo. Que se haya solucionado este problema es un gran paso», sostuvo Mario González al principio del reportaje.
No obstante, y a pesar de celebrar la medida, el presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina se mostró crítico ante la realidad que atraviesa al sector en el mercado exportador. «Estamos en una situación muy compleja, hubo una caída muy significativa en las exportaciones durante los primeros seis meses del año que nos afectó mucho. Por consecuencia, esta medida claramente no va a ser suficiente para reponer los mercados ya perdidos. Hay que seguir trabajando sobre otros aspectos», manifestó.
Luego, se refirió a las políticas cambiaras establecidas por el gobierno y a la actualización del dólar agro a $340. «Es útil, pero también se necesita que se achiquen un poco más las brechas cambiarias. De hecho, nuestro planteo inicial había sido que sea móvil en relación a la brecha del dólar oficial y el paralelo. La dinámica de la vitivinicultura exige que este tipo de medidas sean a largo plazo, por el tiempo que se tarda en cobrar las ventas al exterior. Vamos a seguir insistiendo en que se implementen estas medidas y que se vayan ajustando a la realidad. Tenemos que recuperar la competitividad que se perdió», declaró González.
«Por eso, creo que estas medidas van a ayudar un poco, aunque no estoy convencido de que solucionen los problemas de fondo. Hay que tener en claro que la actividad vitivinicultura no es un commodity, donde uno levanta el teléfono y automáticamente pasa a vender en una condición distinta para recuperar el volumen que perdió el mes pasado. Nuestro sector tiene un mercado establecido de cliente a cliente, y de empresa por empresa. Cuando uno queda desplazado en el mercado, cuesta recuperar el terreno perdido», aclaró el presidente de COVIAR.
Después, mencionó cuáles son las políticas que se buscan impulsar desde el sector que él representa. «Hay que seguir trabajando para abrir nuevos mercados, el eje de nuestro plan estratégico vitivinícola 2030 sostiene que se debe seguir insistiendo en políticas activas del mercado externo como son los acuerdos bilaterales. Hay que ser competitivos con los precios, porque con la calidad de los productos solamente no alcanza y la distorsión en el tipo de cambio no nos favorece», precisó.
«Incluso, con el dólar diferencial pensamos que se iba a aliviar un poco la situación, pero lamentablemente hubo una participación muy fuerte de la Secretaría de Comercio que incorporó los Precios Cuidados a todas las etiquetas, cuestión que complicó y ató a las bodegas que participan en un 80 % en un mercado interno a una realidad inexistente. No se podían incrementar los precios en un más del 3 % con una inflación en algunos meses por encima del 8 %, por eso muy pocas bodegas se pudieron adherir al programa. Hay que insistir con que se tomen medidas, nos hubiera gustado que la eliminación de las retenciones a las exportaciones de vino y mosto se hubieran podido implementar antes, pero tengo entendido que recién en la última negociación el FMI accedió a hacer este tipo de modificaciones», agregó.
Para finalizar, analizó la caída registrada en el consumo del mercado interno. «Cuando hay fuertes crisis, periodos de inflación y pérdida del poder adquisitivo el vino es uno de los productos que más lo sufre. Está claro que no es un producto de primera necesidad para las familias. Esperemos que la economía del país se acomode lo más rápido posible para que la gente pueda recuperar sus ingresos y logre disfrutar de esta bebida nacional. Estamos haciendo lo posible para que dicha caída no sea tan brusca, pero el bolsillo de la gente manda», sentenció.







