La reapertura formal del mercado japonés para la carne bovina argentina tras más de dos décadas de restricciones marca un hito institucional y sanitario para la agroindustria nacional. En diálogo con FM Vos (94.5), el presidente del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC) y vicepresidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), Mario Ravettino, analizó el alcance real de esta medida, el impacto de los aranceles vigentes, el récord exportador del sector, los precios de la hacienda en pie y la rentabilidad de la industria frigorífica.
De entrada, Ravettino valoró de manera muy positiva la decisión del gobierno de Japón de habilitar a todo el territorio argentino para la comercialización de productos cárnicos. «La reapertura del mercado japonés es una excelente noticia desde el punto de vista institucional y político, ya que Argentina venía reclamando desde hace muchísimo tiempo poder comercializar sus productos; anteriormente solo la Patagonia estaba habilitada por su condición libre de aftosa sin vacunación, y ahora se extiende a todo el territorio nacional», comentó.
«Desde el punto de vista comercial, el escenario es más complejo porque para vender cortes enfriados y congelados debemos abonar un arancel del treinta y ocho por ciento, mientras nuestros competidores como Australia, Nueva Zelanda o Estados Unidos pagan un veinte por ciento y cuentan con tratados de libre comercio que reducen esa tasa al ocho por ciento en el tiempo», explicó.
«Salvo algunos subproductos con un arancel del quince por ciento y productos muy requeridos por el consumidor japonés como la lengua, en carnes enfriadas y congeladas quedamos inicialmente fuera de competencia frente a un mercado estrictamente de calidad», afirmó.

El panorama exportador y la situación de la industria frigorífica
Consultado sobre el momento global del sector, el dirigente destacó que las exportaciones muestran un desempeño sobresaliente con volúmenes y divisas muy importantes, aunque reconoció que la rentabilidad de las plantas frigoríficas se encuentra ajustada debido al incremento de los costos operativos y la dinámica cambiaria. «El sector se encuentra en una situación muy positiva, con un gobierno que ha liberado los sistemas productivos y de exportación permitiendo colocar los volúmenes deseados en cualquier destino, acompañado por una política muy agresiva de negociaciones bilaterales y multilaterales», opinó.
«La industria está trabajando a buen ritmo —como demuestran las setenta y cuatro mil toneladas equivalente res con hueso exportadas por un valor de cuatrocientos dieciocho millones de dólares—, aunque la ecuación de rentabilidad de los frigoríficos está un tanto comprometida por los elevados costos operativos y la relación cambiaria», observó.
Rentabilidad del primer eslabón, valores de la hacienda y el mercado doméstico
Por último, Ravettino destacó el excelente momento que atraviesa el productor ganadero gracias a la valorización de la hacienda en pie, subrayando que la rentabilidad inicial es indispensable para recomponer las existencias de rodeos, sin descuidar el abastecimiento de un mercado interno exigente y conocedor de la calidad cárnica. «El primer eslabón de la cadena, el criador y productor ganadero, atraviesa posiblemente su mejor momento histórico por los valores de comercialización de la hacienda, con novillos en cinco dólares con cincuenta, vacas de calidad a cuatro con setenta y vacas de menor calidad a cuatro con veinte», detalló.
«La única forma de recuperar el rodeo perdido y consolidarnos en el mundo es garantizando la rentabilidad desde el origen de la cadena. Debemos seguir ajustando los eslabones sucesivos, profundizar la apertura de mercados y mantener firme el abastecimiento del mercado doméstico, porque el consumidor argentino es un conocedor de excelencia a nivel global», enfatizó al cierre de la comunicación.


